Por: Hernán Insuasti Gonzales (Acord)
En los últimos días se presentó un terremoto en torno al Deportivo Pasto. Los pésimos resultados del equipo y las delicadas acusaciones hechas a jugadores, sin puntualizar nombres, tienen en entredicho a la institución.
Quiero comenzar diciendo que las manifestaciones del presidente Oscar Casabón en la rueda prensa del miércoles anterior, fueron desafortunadas. Seguramente él tiene los suficientes argumentos, pero creo que no era el momento indicado para acusar a los futbolistas, especialmente antes de un encuentro crucial contra América.
Segundo y lo más complicado es que se generalizó, o sea, cuando no hay nombres en concreto todos los deportistas quedaron manchados, especialmente a quienes se los sacó de la concentración y a los que fueron borrados de las anteriores convocatorias.
Considero que en esta clase de situaciones se tendría que haber obrado con prudencia. Se debió citar en privado a los implicados para que hagan sus descargos y si están comprometidos, ahora sí, proceder a la justicia para que los condene. Después de esto debería haber llegar la exposición pública de ellos, ya que las generalidades ponen en riesgo a los que son y no son.
Este escandaloso tema se complicó debido al profundo malestar que existe en el grupo de jugadores. La inestabilidad emocional es terrible, por eso, en materia deportiva uno no sabe a donde va desembocar nuestro equipo.
Pasó el partido ante Junior que se lo perdió 2-0 en Barranquilla. Este miércoles se enfrenta en Manizales al Once Caldas por la vuelta de los octavos de final de la Copa Colombia, en donde se pierde la serie por 2-1. El domingo en casa ante Alianza FC en el estadio Libertad se afrontará la jornada 14 de la Liga.
Ojalá lleguen dos victorias consecutivas para que estas se constituyan en oasis en medio del desierto y así al menos se calme por el momento el interminable terremoto por el que estamos pasando.
Este semestre en la Liga se lo perdió y solo queda lograr la mayor cantidad de puntos con miras a no sufrir el tema del descenso el próximo año. El entrenador encargado René Rosero debe tener la suficiente sabiduría para manejar de la manera más atinada este momento crítico. Los jugadores deben hacer valer su profesionalismo para entregarlo todo en la cancha y así salir con la frente en alto en los últimos siete juegos que restan por disputar en la fase Todos contra todos.
