Un mes después del terremoto, la emergencia sanitaria continúa en varias de las regiones más afectadas. Un informe de Médicos Sin Fronteras advierte que el desastre agravó problemas de vulnerabilidad que ya existían, especialmente en comunidades rurales donde el acceso a servicios médicos es limitado. Además de las dificultades para conseguir medicamentos y mantener tratamientos para pacientes con enfermedades crónicas, existe una creciente preocupación por las consecuencias psicológicas del desastre: se han identificado casos de ansiedad, estrés postraumático e hipervigilancia, incluyendo personas que necesitaron remisión psiquiátrica urgente. La situación muestra que la recuperación no dependerá únicamente de reconstruir viviendas y carreteras, sino también de garantizar atención médica y apoyo de salud mental durante los próximos meses.


