Irán enfrenta una ola masiva de protestas antigubernamentales por la represión y la crisis económica. Organizaciones de derechos humanos estiman que más de 2.500 personas han muerto en las protestas. El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha advertido sobre la posibilidad de tomar “fuerte acción” o intervención militar si Irán sigue reprimiendo a los manifestantes o ejecutando arrestados. Este enfrentamiento ha provocado una escalada diplomática y militar en Medio Oriente, con comunicaciones bilaterales muy tensas entre Washington y Teherá Altos funcionarios iraníes han avisado que si EE. UU. lleva a cabo una intervención militar o ataque directo, Irán podría responder atacando bases militares estadounidenses en la región. La advertencia se ha hecho llegar no solo a Washington sino a países de la región que albergan tropas estadounidenses, incluidos Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía. Irán también ha señalado que bases de aliados que participen en cualquier ataque contra suelo iraní serían considerados objetivos legítimos. Personal estadounidense no esencial en la base aérea de Al Udeid (Qatar), una de las principales instalaciones militares de EE. UU. en la región, ha sido advertido de reubicarse por precaución.




