Amérika, no invoco tu nombre en vano
Es el amanecer del 27 de octubre de 1492. En las costas de Bariay las aguas se mecen plácidamente. Sus playas semejan una blanca cabellera bordeada por un mar turquesa, con una luminosidad especial en este día. Sus pacíficos habitantes han despertado a continuar con su rutina en la agricultura y la alfarería. En el […]
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