Cerca de 3.000 muertes en Francia y Bélgica evidencian el impacto de la ola de calor más intensa registrada en Europa, un fenómeno que los científicos relacionan con el cambio climático.
UN SALDO MORTAL SIN PRECEDENTES

Friederike Otto, cofundadora de World Weather Attribution. Imagen apoyada con IA
Europa enfrenta las consecuencias de la ola de calor más intensa registrada en su historia reciente. Los balances preliminares de Francia y Bélgica reportan más de 3.000 muertes adicionales relacionadas con las altas temperaturas, una cifra que podría aumentar a medida que avancen las investigaciones epidemiológicas. Según especialistas de World Weather Attribution, un episodio de esta magnitud habría sido prácticamente imposible durante junio sin la influencia del cambio climático. Entre el 15 y el 30 de junio, cerca de 410 millones de europeos equivalentes a dos tercios de la población del continente soportaron temperaturas superiores a los 35 grados Celsius. Las autoridades sanitarias advierten que los registros actuales representan solo una parte del impacto real, debido a que las estimaciones se basan en certificados electrónicos de defunción que cubren poco más de la mitad de los fallecimientos ocurridos en algunos países.
ADULTOS MAYORES, LOS MÁS AFECTADOS POR LA OLA DE CALOR

Sébastien Lecornu, Primer Ministro de Francia. Imagen apoyada con IA
Las cifras preliminares muestran que los adultos mayores continúan siendo el grupo más vulnerable frente a las olas de calor. En Bélgica, el número de muertes aumentó un 39 % entre el 18 y el 29 de junio, con 1.222 fallecimientos adicionales, de los cuales casi la mitad correspondieron a personas de 85 años o más. En Francia, aunque se observó un incremento de decesos entre personas de 45 a 64 años, la mayor parte de las víctimas también pertenece a la población mayor de 65 años. Las autoridades francesas alertaron además por el incremento de muertes ocurridas en viviendas particulares, situación que evidencia el aislamiento de muchos adultos mayores. Ante este panorama, el Gobierno francés propuso fortalecer una red nacional de centros de protección y asistencia para personas vulnerables durante los episodios de calor extremo.
SEQUÍA, INCENDIOS Y UN FUTURO CADA VEZ MÁS INCIERTO

Andrea Celeste Saulo, Directora del Servicio Meteorológico Nacional de Argentina. Imagen apoyada con IA
Más allá de la pérdida de vidas humanas, la ola de calor agrava otros fenómenos asociados al cambio climático. En el sur de Francia, cientos de bomberos continúan combatiendo incendios forestales que ya consumieron cerca de 950 hectáreas, mientras que regiones del norte de Italia, como Véneto, declararon el estado de emergencia por la sequía. Lombardía también reporta preocupación por el impacto de la escasez de agua sobre la producción agrícola. Los expertos advierten que estos eventos extremos serán cada vez más frecuentes e intensos, obligando a los gobiernos europeos a reforzar sus estrategias de adaptación y prevención.




