China ha consolidado durante los últimos años una estrategia cada vez más ambiciosa para estudiar el Sol desde el espacio. Entre sus proyectos más importantes se encuentra el Advanced Space-based Solar Observatory (ASO-S), conocido también como Kuafu-1, un observatorio diseñado para investigar algunos de los fenómenos más poderosos de nuestra estrella, como las erupciones solares, las eyecciones de masa coronal y los cambios en su campo magnético.
Sin embargo, es importante hacer una precisión sobre la información planteada inicialmente: no hay evidencia de un lanzamiento reciente de un nuevo satélite chino dedicado exclusivamente al estudio de manchas solares mediante sensores infrarrojos con las características exactas descritas en el titular original. La información verificable apunta, en cambio, a varios proyectos distintos de observación solar desarrollados por China, incluyendo observatorios espaciales y un importante telescopio terrestre de infrarrojo medio.
Esta distinción es relevante porque el programa científico chino sí está avanzando rápidamente en el estudio del Sol, pero cada misión tiene instrumentos y objetivos específicos.
Kuafu-1, el gran observatorio solar chino en el espacio
El ASO-S fue lanzado el 9 de octubre de 2022 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan a bordo de un cohete Long March-2D. El observatorio fue desarrollado dentro del programa de ciencias espaciales de la Academia China de Ciencias y representa el primer observatorio espacial integral de China dedicado específicamente al estudio del Sol.
El satélite, de aproximadamente 859 kilogramos, fue ubicado en una órbita sincronizada con el Sol a unos 720 kilómetros de altitud. Esta posición le permite mantener una observación prolongada de nuestra estrella y reducir las interrupciones que afectan a los telescopios instalados en la superficie terrestre.
De acuerdo con la información oficial, el objetivo principal de Kuafu-1 es comprender la relación entre el campo magnético solar, las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal, tres fenómenos estrechamente relacionados con la actividad del Sol y con el llamado clima espacial.
La misión recibió su nombre en homenaje a Kuafu, un gigante de la mitología china que perseguía al Sol. La elección del nombre refleja precisamente la idea de seguir y observar constantemente a la estrella que domina nuestro sistema planetario.
Tres instrumentos para observar diferentes caras del Sol
La fortaleza científica de ASO-S está en la combinación de tres instrumentos capaces de estudiar distintos procesos solares de manera simultánea.
El primero es el Full-disk solar vector MagnetoGraph, conocido como FMG, diseñado para observar el campo magnético del Sol. El magnetismo es uno de los principales motores de la actividad solar y está directamente relacionado con fenómenos como las manchas solares y las grandes explosiones de energía.
El segundo instrumento es el Lyman-alpha Solar Telescope, o LST. Este sistema está compuesto por varios equipos que permiten observar diferentes regiones del Sol y seguir procesos que ocurren desde su superficie hasta zonas más externas de su atmósfera.
El tercer instrumento es el Hard X-ray Imager, HXI, especializado en la observación de rayos X de alta energía producidos durante determinadas erupciones solares.
La combinación de estos instrumentos permite a los científicos observar simultáneamente el magnetismo solar y algunos de sus fenómenos eruptivos más importantes. La Academia China de Ciencias ha señalado que esta capacidad convierte a Kuafu-1 en una herramienta clave para investigar cómo se acumula y libera la enorme cantidad de energía presente en las regiones activas del Sol.
¿Qué relación tiene todo esto con las manchas solares?
Las manchas solares son regiones de la superficie visible del Sol que presentan temperaturas más bajas que las áreas circundantes y están fuertemente relacionadas con concentraciones intensas de campos magnéticos.
Aunque pueden parecer pequeños puntos oscuros en las imágenes del Sol, algunas manchas solares pueden alcanzar tamaños enormes. Además, las regiones magnéticamente activas en las que aparecen pueden estar asociadas con erupciones solares y eyecciones de masa coronal.
Por esta razón, estudiar el campo magnético es fundamental para comprender el comportamiento de las manchas y determinar cómo evoluciona la actividad solar.
El observatorio ASO-S no fue diseñado como un satélite infrarrojo dedicado exclusivamente a las manchas solares. Su misión es más amplia: busca analizar simultáneamente diferentes manifestaciones de la actividad de nuestra estrella.
El papel del infrarrojo: China también abrió una nueva ventana para estudiar el Sol
La confusión sobre un supuesto satélite infrarrojo dedicado a las manchas solares puede estar relacionada con otro proyecto científico chino que sí representa un avance importante en este campo: el sistema AIMS, siglas de Accurate Infrared Magnetic Field Measurements of the Sun.
A diferencia de ASO-S, AIMS es un telescopio terrestre, no un satélite. El proyecto está diseñado para realizar observaciones solares en el infrarrojo medio y mejorar la medición del campo magnético del Sol.
En 2025, la Academia China de Ciencias informó sobre la puesta en funcionamiento del AIMS, presentado como un instrumento pionero para la observación del campo magnético solar en el infrarrojo medio. Según la información difundida por instituciones científicas chinas, el proyecto busca aumentar la precisión de estas mediciones y abrir una nueva ventana para investigar la actividad solar.
Antes de su puesta en funcionamiento, investigadores chinos ya habían conseguido realizar observaciones experimentales de manchas solares en longitudes de onda de entre 8 y 10 micrómetros, dentro del desarrollo tecnológico asociado al proyecto AIMS. Aquellas observaciones fueron presentadas por el Observatorio Astronómico Nacional de China como un avance para la astronomía solar en el infrarrojo medio.
¿Por qué observar el Sol en infrarrojo es tan importante?
Cada región del espectro electromagnético permite obtener información diferente sobre un objeto astronómico.
La luz visible muestra una parte de los fenómenos solares que podemos observar directamente. Los rayos X permiten estudiar eventos extremadamente energéticos, mientras que las observaciones ultravioleta revelan procesos que ocurren en regiones más calientes de la atmósfera solar.
El infrarrojo, por su parte, puede aportar información especialmente valiosa sobre el campo magnético y determinados procesos físicos que no son observados de la misma manera en otras longitudes de onda.
El objetivo de AIMS es precisamente mejorar la capacidad para medir directamente el campo magnético solar. Según la información divulgada por la Academia China de Ciencias, una mayor precisión en estas mediciones puede ayudar a comprender mejor procesos relacionados con las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal.
China ya cuenta con otra misión solar: Xihe
Kuafu-1 no es el único proyecto chino dedicado a estudiar el Sol.
En octubre de 2021, China lanzó Xihe, considerada la primera misión china específicamente orientada a la exploración solar. Su principal instrumento científico es un espectrómetro de imágenes solares en la línea H-alfa.
Esta misión opera en una órbita sincronizada con el Sol y ha permitido obtener observaciones de la actividad solar. Las autoridades científicas chinas han destacado, entre otros resultados, la obtención de información detallada sobre líneas espectrales relacionadas con fenómenos eruptivos del Sol.
Xihe también fue utilizada para probar tecnologías destinadas a mejorar la estabilidad de las observaciones realizadas desde el espacio. El sistema incorpora soluciones para reducir los efectos de las vibraciones y facilitar la obtención de imágenes más precisas.
Del estudio científico al pronóstico del clima espacial
Uno de los aspectos más importantes de estas misiones es que el estudio del Sol no es únicamente una cuestión de astronomía.
Las grandes erupciones solares y las eyecciones de masa coronal pueden alterar el entorno espacial cercano a la Tierra. Cuando partículas y campos magnéticos procedentes del Sol interactúan con el campo magnético terrestre, pueden producir fenómenos conocidos como tormentas geomagnéticas.
Los eventos más intensos pueden afectar, en determinadas circunstancias, sistemas de comunicación, navegación por satélite y otras infraestructuras tecnológicas.
Por ello, mejorar la comprensión del origen y la evolución de las erupciones solares tiene también una aplicación práctica: fortalecer la capacidad de observación y pronóstico del clima espacial.
Kuafu-1 fue diseñado precisamente para estudiar la conexión entre el campo magnético solar y las grandes explosiones de energía que se producen en nuestra estrella, proporcionando información que puede contribuir al desarrollo de modelos de predicción.
Un observatorio capaz de vigilar el Sol durante gran parte del año
Una de las ventajas de un observatorio situado en el espacio es la posibilidad de realizar observaciones durante periodos mucho más prolongados que un telescopio instalado en tierra.
Según la información difundida sobre ASO-S, el satélite fue diseñado para mantener una alta cobertura de observación del Sol durante el año. Su posición orbital reduce las interrupciones causadas por la rotación de la Tierra y por el ciclo de día y noche que limita a los observatorios terrestres.
Los instrumentos pueden tomar imágenes con una frecuencia que varía según las condiciones observadas y aumentar la velocidad de captura durante fenómenos solares especialmente activos. Además, el sistema fue diseñado para generar una gran cantidad de datos científicos destinados al análisis de la actividad de nuestra estrella.
China busca ampliar su presencia en la investigación solar
Los proyectos Xihe, Kuafu-1 y AIMS muestran que la investigación solar se ha convertido en una de las áreas de interés dentro del desarrollo científico y espacial de China.
Cada uno utiliza una estrategia diferente. Xihe está centrado en observaciones espectroscópicas desde el espacio; ASO-S combina mediciones del campo magnético, observaciones de la radiación solar y fenómenos eruptivos; mientras que AIMS abre una línea especializada de investigación desde tierra utilizando el infrarrojo medio.
En conjunto, estos proyectos permiten observar el Sol desde diferentes perspectivas y longitudes de onda, una estrategia fundamental para comprender una estrella cuya actividad depende de procesos físicos extremadamente complejos.
La importancia de no confundir los proyectos
La descripción de un supuesto lanzamiento reciente de un satélite chino con sensores infrarrojos dedicado exclusivamente a estudiar manchas solares mezcla características de proyectos reales, pero no coincide exactamente con la información verificable disponible.
El lanzamiento de un gran observatorio solar chino sí ocurrió, pero se trató de ASO-S o Kuafu-1, lanzado en 2022, equipado con instrumentos para estudiar el campo magnético, las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal.
Por otra parte, China también ha desarrollado el proyecto AIMS, especializado en observaciones del Sol en infrarrojo medio y en la medición de su campo magnético, pero este instrumento funciona como un telescopio terrestre y no como un satélite puesto recientemente en órbita.
La precisión en esta diferencia es fundamental para entender el verdadero alcance del programa chino de observación solar.
Un nuevo capítulo en la exploración de nuestra estrella
La exploración del Sol vive una etapa de creciente desarrollo tecnológico. Aunque nuestra estrella está mucho más cerca que cualquier otro objeto astronómico, todavía existen grandes interrogantes sobre los mecanismos que provocan sus erupciones, la evolución de su campo magnético y la forma en que libera enormes cantidades de energía.
China busca participar activamente en la respuesta a esas preguntas mediante observatorios espaciales como Xihe y Kuafu-1, así como con nuevas instalaciones terrestres especializadas como AIMS.
El objetivo no es solamente obtener imágenes espectaculares del Sol. La meta es construir una comprensión más precisa de los procesos que ocurren en su superficie y atmósfera, identificar cómo se relacionan las regiones magnéticamente activas con las grandes erupciones y mejorar la capacidad para anticipar fenómenos de clima espacial.
Así, más que un único y reciente “lanzamiento de un telescopio solar infrarrojo dedicado a manchas solares”, la historia verificable es todavía más amplia: China está desarrollando una red de misiones e instrumentos que, desde la Tierra y desde el espacio, buscan observar al Sol en diferentes longitudes de onda y descifrar los procesos que convierten a nuestra estrella en uno de los objetos más dinámicos y poderosos del sistema solar.
