La cestería tradicional se reinventa con tintes naturales y nuevos mercados.
En el municipio de Guacamayas, un grupo de artesanas viene transformando la hoja de coca en una alternativa de desarrollo económico, cultural y sostenible. A través del proyecto “Tinta Dulce”, esta comunidad ha logrado darle un nuevo significado a esta planta, utilizando sus propiedades para la elaboración de tintes naturales aplicados a la cestería tradicional. La iniciativa es liderada por Rocío Manrique y cuenta con la participación de la asociación Asoartes Guacamayas. Según explicó, el proceso se ha enfocado en sustituir los tintes químicos por insumos naturales derivados de la harina de coca, lo que ha permitido innovar en colores, materiales y diseños dentro de la técnica de cestería en rollo, una tradición artesanal representativa de la región.
Actualmente, cerca de 60 mujeres, en su mayoría madres cabeza de hogar, hacen parte de este proyecto, que no solo fortalece sus habilidades, sino que también impulsa su autonomía económica. Durante los dos años de ejecución, las participantes han recibido capacitaciones en tintura natural, diseño, colorimetría y estrategias de comercialización, lo que ha contribuido a mejorar la calidad de sus productos y ampliar sus oportunidades de mercado. Para muchas de las tejedoras, este proceso también ha significado un cambio de percepción frente a la hoja de coca. Gilma Bustacara, artesana de la vereda El Chiveche, destacó que antes se tenía una visión limitada sobre el uso de esta planta, pero que ahora, al ver los resultados, se reconoce su potencial como materia prima para la creación de productos innovadores y sostenibles.
Además del impacto cultural, el proyecto ha generado beneficios económicos concretos, incrementando el valor de las piezas artesanales y facilitando el acceso a nuevos espacios de comercialización, tanto a nivel nacional como internacional. Esto ha permitido visibilizar el trabajo de las artesanas y posicionar sus productos en mercados más amplios.
Aunque la iniciativa ha contado con el apoyo de aliados como la marca Ginger Blonde y asociaciones de artesanos, sus lideresas señalan que aún no han recibido respaldo del Gobierno nacional. A pesar de ello, resaltan que “Tinta Dulce” es un ejemplo de cómo es posible resignificar el uso de la hoja de coca, promoviendo alternativas legales y sostenibles en los territorios.
Los productos elaborados en el marco de este proyecto se comercializan a través de redes sociales de Asoartes Guacamayas y plataformas digitales de organizaciones aliadas, donde también se comparte el proceso creativo y el impacto social de esta apuesta artesanal.



