La tensión crece tras incidentes recientes en la terminal de transporte.
La tensión entre el gremio de taxistas y los conductores de plataformas digitales vuelve a escalar en Tunja, en medio de denuncias por agresiones, reclamos por mayor control institucional y advertencias sobre un posible paro del transporte formal. En los últimos días se han registrado varios altercados que han encendido las alarmas. Los taxistas han lanzado un ultimátum a las autoridades de tránsito, exigiendo operativos contundentes contra lo que consideran competencia desleal por parte de vehículos particulares que prestan servicio mediante aplicaciones digitales. Una de las denuncias más recientes fue hecha por Sandra Suárez, conductora y líder del gremio, quien relató un episodio de agresión verbal en inmediaciones de la terminal de transporte. Según explicó, mientras se movilizaba con un pasajero y observaba una situación en el lugar, fue blanco de insultos. Además, aseguró que este tipo de hechos no son aislados y que ha sido víctima de ataques similares en repetidas ocasiones. A este caso se suma otro incidente en el que dos taxistas habrían agredido a un vehículo particular, presuntamente vinculado al entorno de un agente de tránsito, al considerarlo parte del transporte informal. Este hecho generó rechazo y evidenció el alto nivel de confrontación que atraviesa el sector. Desde el gremio, Manuel Rodríguez, gerente de la empresa Taxiya, confirmó que entre los conductores se ha planteado la posibilidad de convocar a un paro general como medida de presión ante la falta de controles efectivos. No obstante, aclaró que desde la dirección no se respaldan vías de hecho y que se están promoviendo espacios de diálogo con las autoridades locales. Rodríguez indicó que el objetivo es lograr acuerdos que permitan garantizar condiciones justas para el transporte formal, al tiempo que se exige a la Secretaría de Tránsito y Movilidad mayor celeridad en las acciones de control. Precisamente, tras una reciente mesa de trabajo, se acordó adelantar operativos conjuntos entre las autoridades de tránsito y la Policía, con el fin de combatir el transporte informal y reducir los conflictos en las vías. Mientras tanto, la incertidumbre crece en la capital boyacense. El anuncio de un posible paro mantiene en alerta a la ciudadanía, que podría verse afectada por una eventual suspensión del servicio público, en un contexto donde la movilidad ya enfrenta retos importantes.




