En muchas pequeñas y medianas empresas, las decisiones financieras todavía se toman mirando el saldo disponible, revisando facturas al cierre del mes o reconstruyendo gastos a partir de comprobantes dispersos.
Sin embargo, en un entorno donde cada peso cuenta y la liquidez sigue siendo uno de los principales retos para crecer, las tarjetas empresariales empiezan a ocupar un lugar distinto: ya no solo permiten pagar, también pueden ayudar a entender cómo se mueve el negocio.
El cambio responde a una necesidad concreta. Las pymes colombianas operan en un mercado donde el acceso a productos financieros aún tiene brechas importantes.
De acuerdo con el Reporte de Inclusión Financiera 2024, el acceso a productos financieros de las personas jurídicas se ubicó en 72,5%, mientras que el acceso a productos de crédito vigente llegó a 26,7%.
Esto significa que, aunque muchas empresas ya tienen algún vínculo con el sistema financiero, no todas cuentan con herramientas suficientes para financiar, ordenar y analizar su operación diaria.
En ese contexto, Kapital ha venido fortaleciendo su operación en Colombia con soluciones financieras orientadas a responder a las necesidades reales de las empresas.
La fintech de origen mexicano supera los USD 86 millones en colocación en el país, ha impulsado a más de 1.300 pymes, cuenta con más de 850 clientes activos y concentra el 94% de su cartera en micro y pequeñas empresas, una señal del rol que estas compañías tienen dentro de su estrategia de crecimiento.
«Las pymes no necesitan únicamente más medios de pago; necesitan herramientas que les permitan entender mejor su operación».
Cada transacción puede revelar información valiosa sobre cómo se está usando el dinero, dónde hay oportunidades de ahorro y qué decisiones pueden tomarse con mayor claridad.
Tarjetas empresariales le ayudan a decidir mejor a las pymes
Viviana Acuña, country manager de Kapital en Colombia, «Vemos que las tarjetas empresariales tienen el potencial de convertirse en una fuente de inteligencia financiera para las empresas».
Desde Kapital, hay tres claves que explican por qué las tarjetas empresariales están empezando a ser vistas como una herramienta estratégica para la gestión financiera de las pymes:
● Ayudan a entender el mapa real del gasto. Cuando los pagos de una empresa quedan registrados y organizados, es más fácil identificar en qué se está concentrando el dinero: insumos, tecnología, transporte, viáticos, proveedores o gastos administrativos. Esta visibilidad permite detectar consumos recurrentes, gastos que se salen del presupuesto y oportunidades de ahorro que pueden pasar desapercibidas cuando la operación se maneja con efectivo, transferencias aisladas o soportes dispersos.
● Conectan la operación diaria con la planeación financiera. Cada compra puede convertirse en una señal sobre el comportamiento del negocio. Al analizar montos, frecuencia, categorías y responsables del gasto, las empresas pueden anticipar necesidades de caja, proyectar pagos, organizar presupuestos y tomar decisiones con menos incertidumbre. En lugar de revisar la información cuando ya cerró el mes, la empresa puede tener una lectura más oportuna de su operación.
● Fortalecen el control y la toma de decisiones. A medida que una pyme crece, también crece la complejidad de sus gastos. Las tarjetas empresariales pueden ayudar a definir límites, responsables y usos específicos, reduciendo reprocesos administrativos y mejorando la trazabilidad. Esa información también puede servir para negociar mejor con proveedores, ajustar presupuestos y decidir dónde conviene invertir o reducir costos.
Esta evolución, asimismo, se conecta con el avance de los pagos digitales. El Banco de la República ha señalado que, a diferencia del efectivo, los instrumentos electrónicos como tarjetas, transferencias y cheques permiten contar con registro de las operaciones, lo que abre la puerta a mayor trazabilidad y análisis.
Para las pymes, esta diferencia es clave. Mientras el efectivo resuelve una compra inmediata, ofrece poca visibilidad sobre el comportamiento financiero del negocio. En cambio, una tarjeta empresarial con información organizada puede mostrar quién gasta, en qué se gasta, con qué frecuencia y cómo se comportan esos gastos frente a los ingresos. Esa información permite pasar de una administración reactiva a una gestión más estratégica.
El potencial es especialmente relevante para empresas que están creciendo, incorporando más colaboradores, atendiendo nuevos clientes o ampliando su operación. En esos escenarios, el control manual se vuelve insuficiente: los gastos se fragmentan, las aprobaciones se demoran y la planeación financiera pierde precisión. Una herramienta de pago empresarial conectada con datos puede ayudar a ordenar presupuestos, reducir reprocesos administrativos y generar reportes que faciliten la toma de decisiones.
En medio de esta transformación, Kapital prepara un nuevo paso en su apuesta por ofrecer soluciones financieras diseñadas para las necesidades reales de las empresas. La compañía busca aportar a una visión en la que el financiamiento, los pagos y los datos trabajen juntos para que las pymes tengan más herramientas para operar y más información para decidir mejor.



