TALA DE ÁRBOLES BAJO CRÍTICA

Una fuerte controversia se desató tras las recientes intervenciones en el Cerro de La Milagrosa, luego de que ciudadanos denunciaran la tala de árboles en este emblemático sector de Duitama. Las imágenes y reportes difundidos en redes sociales generaron indignación y preocupación entre la comunidad, que cuestiona el impacto ambiental de estas acciones en uno de los pulmones verdes más representativos de la ciudad.

En respuesta a las críticas, Empoduitama salió al paso y aseguró que las labores cuentan con toda la normatividad vigente y hacen parte de un proyecto técnico de aprovechamiento forestal y compensación ambiental, previamente socializado con la comunidad. Según explicó la empresa, la intervención no corresponde a una tala indiscriminada, sino a un proceso estructurado que busca mejorar las condiciones ecológicas del cerro y prevenir riesgos mayores.

El proyecto contempla tres fases clave: el retiro del material vegetal en estado crítico o que representa peligro, la siembra de nuevas especies con mayor adaptabilidad al entorno y la capacitación de la comunidad para el cuidado y la conservación del ecosistema. Desde la entidad se enfatizó que muchas de las especies retiradas presentaban deterioro, inclinación o afectaciones que podían poner en riesgo a viviendas cercanas y a las personas que transitan por el sector.

A pesar de estas explicaciones, la polémica no se ha disipado. La presencia de ciudadanos y algunos medios de comunicación en la zona, en varios casos sin autorización, ha incrementado la tensión. Desde Empoduitama advirtieron que estas acciones pueden representar riesgos, debido a la maquinaria, herramientas y condiciones propias de las obras en ejecución, por lo que hicieron un llamado urgente a respetar las restricciones y evitar el ingreso a las áreas delimitadas.

Por su parte, algunos líderes comunitarios, como Omar Cristancho, respaldan la intervención, señalando que varios árboles representaban un peligro real para las viviendas cercanas, lo que hacía necesaria una acción inmediata. Sin embargo, otros sectores de la comunidad mantienen su rechazo y exigen mayor transparencia y seguimiento al proyecto.

El debate sigue abierto entre quienes defienden la intervención técnica y quienes cuestionan su impacto ambiental. Mientras tanto, las obras avanzan bajo supervisión especializada, en medio de una comunidad dividida entre la preocupación y la expectativa por los resultados finales.

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