Roger Keith Barrett nació el 6 de enero de 1946 en Cambridge, Inglaterra. Desde joven mostró interés por la música, la pintura y la literatura, disciplinas que marcaron su sensibilidad artística. A los 18 años ingresó a estudiar arte, pero pronto la guitarra se convirtió en su principal medio de expresión.
La formación de Pink Floyd
En 1965, tras la disolución de la banda The Screaming Abdabs, Barrett se unió a Roger Waters, Nick Mason y Rick Wright. Con él como vocalista y guitarrista, el grupo adoptó el nombre The Pink Floyd Sound, inspirado en dos músicos de blues: Pink Anderson y Floyd Council. Poco después, el nombre se simplificó a Pink Floyd. Barrett asumió el liderazgo creativo y comenzó a escribir canciones con influencias del rhythm and blues y del emergente movimiento psicodélico.
El salto al éxito
En 1967, Pink Floyd lanzó The Piper at the Gates of Dawn, álbum debut que se convirtió en un pilar del rock psicodélico, junto a Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. La imaginación de Barrett definió la estética sonora y visual del grupo, atrayendo la atención de los medios y llevando a la banda a girar en Estados Unidos y abrir conciertos para Jimi Hendrix en Reino Unido.
La caída y el mito
Sin embargo, el consumo de LSD y sus problemas de salud mental afectaron gravemente su desempeño. En 1968 fue expulsado de la banda tras presentaciones erráticas en las que apenas podía tocar un acorde. Aun así, editó dos discos solistas: The Madcap Laughs y Barrett, que reflejaron su estilo experimental y su mundo interior.
Un legado eterno
Syd Barrett falleció en 2006, pero su figura sigue generando debates. Para muchos, fue el motor creativo inicial de Pink Floyd, un artista que volcó su alma en la música y dejó una huella imborrable en la historia del rock. Su “locura” se convirtió en símbolo de genialidad y riesgo artístico, recordando que la innovación suele nacer en los márgenes.
Hoy, a 80 años de su nacimiento, Barrett permanece como el “diamante loco” que iluminó los primeros pasos de Pink Floyd y abrió caminos para la psicodelia en la música.

