Supergirl llega a los cines con Milly Alcock y un nuevo universo DC que apuesta por la oscuridad
La segunda película del nuevo Universo DC de James Gunn se estrenó ayer 26 de junio en todo el mundo, y las primeras reacciones confirman que esta Supergirl no se parece a nada que hayamos visto antes. Milly Alcock, la actriz australiana que conquistó al mundo como Rhaenyra Targaryen en La Casa del Dragón, encarna a una Kara Zor-El completamente diferente al arquetipo clásico de la heroína luminosa: una joven marcada por la pérdida de Krypton, llena de rabia y sin interés en convertirse en símbolo de esperanza. La historia la lleva a unirse a la joven Ruthye en un viaje interestelar de venganza cuando un despiadado villano envenena a su perro Krypto, con Jason Momoa como Lobo en un papel que ha generado debate entre los fans.
Las críticas son mixtas pero con un denominador común: todos destacan la actuación extraordinaria de Alcock como la gran razón para ver la película. La dirección de Craig Gillespie, conocido por Yo, Tonya y Cruella, le da un tono de aventura espacial cercano al Mad Max que sorprende en un film de superhéroes. La taquilla del fin de semana se estima entre 47 y 50 millones de dólares en Estados Unidos, una cifra modesta para la ambición del proyecto pero suficiente para confirmar que el nuevo DCU tiene en Milly Alcock una protagonista con potencial enorme para las próximas entregas del Capítulo 1: Dioses y Monstruos.


