Un amplio análisis de imágenes satelitales está poniendo en evidencia un problema que avanza de manera silenciosa en la isla de Java, Indonesia: el hundimiento progresivo del terreno, conocido como subsidencia, afecta a numerosas zonas urbanas, agrícolas e industriales y adquiere especial gravedad a lo largo de la costa norte de la isla.
Los datos obtenidos mediante técnicas de radar satelital muestran que el fenómeno no se limita a una única ciudad. Investigaciones recientes han identificado áreas con movimientos verticales importantes en sectores de Yakarta, Bandung, Semarang, Demak, Pekalongan, Cirebon, Tegal, Surabaya, Sidoarjo y otras regiones de Java.
Un estudio publicado en 2025, basado en datos del satélite Sentinel-1 recopilados entre 2017 y 2023 y procesados mediante interferometría de radar, identificó 10 grandes regiones de Java con tasas significativas de subsidencia. En algunas de ellas, las velocidades alcanzan decenas e incluso más de 100 milímetros por año.
El fenómeno preocupa especialmente en las zonas costeras porque el descenso del terreno se suma al aumento del nivel del mar. Esto puede hacer que lugares que actualmente se encuentran ligeramente por encima del nivel del océano sean cada vez más vulnerables a inundaciones, erosión, intrusión de agua salada y daños en infraestructura.
¿Qué es la subsidencia del terreno?
La subsidencia es el descenso gradual de la superficie terrestre respecto a un punto de referencia estable. No debe confundirse con un terremoto o con un movimiento repentino del suelo.
Puede producirse por causas naturales, como la compactación de sedimentos, procesos geológicos o la consolidación de terrenos jóvenes. Sin embargo, en muchas ciudades de Java, las actividades humanas desempeñan un papel importante.
Entre los principales factores estudiados se encuentran:
- La extracción excesiva de agua subterránea.
- La compactación de sedimentos blandos.
- El peso de edificios e infraestructura.
- La urbanización acelerada.
- Cambios en las condiciones de los acuíferos.
- Determinadas actividades industriales.
- Las características geológicas de las llanuras costeras.
En particular, los acuíferos pueden perder presión cuando se extrae demasiada agua. Esto favorece la compactación de los materiales del subsuelo y puede provocar que la superficie se hunda.
En Semarang, por ejemplo, investigaciones mediante InSAR han encontrado una relación importante entre la extracción de agua subterránea y la deformación del terreno. Un estudio publicado en 2023 identificó tasas máximas de aproximadamente 100 a 120 milímetros anuales en sectores del norte y este de Semarang y áreas de Demak.
Los satélites permiten detectar un problema que no siempre es visible
Uno de los aspectos más importantes de las investigaciones recientes es la utilización de tecnología satelital para medir movimientos del terreno que pueden ser prácticamente imperceptibles para las personas.
Una de las técnicas empleadas es la Interferometría de Radar de Apertura Sintética, conocida como InSAR.
El método utiliza imágenes de radar obtenidas desde satélites en diferentes momentos. Al comparar las señales registradas sobre una misma superficie, los investigadores pueden determinar si el terreno se ha desplazado hacia arriba o hacia abajo.
Esta tecnología resulta especialmente útil en regiones extensas y densamente pobladas, donde instalar instrumentos en cada punto sería prácticamente imposible.
El estudio de 2025 utilizó datos del satélite Sentinel-1 y la técnica SBAS, o Small Baseline Subset, para elaborar un panorama de la subsidencia en toda Java entre 2017 y 2023. Los investigadores combinaron además los datos con información topográfica para distinguir los cambios de elevación del terreno de otros efectos.
El resultado permitió observar que el problema tiene una distribución mucho más amplia de lo que podrían sugerir los estudios concentrados exclusivamente en Yakarta o Semarang.
Java presenta varios puntos críticos
Java es una de las islas más densamente pobladas del planeta y constituye el principal núcleo demográfico, económico e industrial de Indonesia.
El estudio basado en Sentinel-1 identificó diez regiones con señales importantes de subsidencia:
- Serang.
- Gran Yakarta.
- Cianjur.
- Bandung.
- Cirebon.
- Brebes y Tegal.
- Pekalongan.
- Gran Semarang, incluyendo sectores de Kendal, Semarang y Demak.
- Surabaya.
- Sidoarjo.
También se encontraron señales más moderadas en zonas como Subang, Pamanukan, Indramayu y Nganjuk.
Esto significa que la subsidencia no constituye exclusivamente un problema de la capital indonesia. Se trata de un fenómeno distribuido por diferentes partes de la isla y asociado especialmente con áreas urbanas, industriales y costeras.
Las velocidades pueden superar los 10 centímetros por año
Uno de los datos que más llama la atención de las investigaciones es la magnitud de los movimientos registrados.
El análisis de Sentinel-1 encontró tasas de hasta aproximadamente:
- 150 milímetros por año en Gran Yakarta.
- 200 milímetros por año en Bandung.
- 160 milímetros por año en Gran Semarang.
- 110 milímetros por año en Pekalongan.
En otras zonas estudiadas, las velocidades oscilaron aproximadamente entre 60 y 140 milímetros anuales. El estudio señala además que las regiones afectadas por subsidencia albergan a cerca de 60 millones de personas.
Estas cifras deben interpretarse con cuidado: no significan que toda la superficie de cada una de esas regiones se esté hundiendo a esa velocidad. Las tasas máximas corresponden a sectores concretos detectados dentro de áreas mucho más amplias.
Aun así, muestran la magnitud que puede alcanzar el problema en determinados puntos.
Semarang y Demak, dos de las zonas más vulnerables
La costa norte de Java, especialmente alrededor de Semarang y Demak, se encuentra entre las áreas que han concentrado mayor atención científica.
Semarang está situada sobre una llanura costera donde existen importantes depósitos de sedimentos. En las últimas décadas, el crecimiento urbano y económico ha aumentado la presión sobre los recursos hídricos y el territorio.
Los análisis satelitales han encontrado un contraste muy marcado entre las zonas interiores relativamente estables y sectores costeros que presentan un descenso considerable del terreno.
Investigaciones anteriores ya habían detectado tasas de subsidencia superiores a varios centímetros por año en diferentes sectores de Semarang. Una investigación publicada en 2018, por ejemplo, señaló que el hundimiento continuaba aumentando hacia las partes norte y noreste de la zona costera.
Los estudios más recientes mantienen la preocupación. El análisis de datos InSAR de 2015 a 2022 identificó movimientos verticales especialmente importantes en el norte de Semarang y sectores de Demak, con máximos de aproximadamente 100 a 120 milímetros por año.
Demak: el hundimiento se combina con la pérdida de costa
El caso de Demak resulta especialmente preocupante porque la subsidencia ocurre junto con cambios en la línea costera.
Un estudio publicado en Nature Sustainability analizó la interacción entre hundimiento del terreno, erosión y cambios de la costa en la región de Semarang y Demak. Sus resultados muestran cómo la pérdida de elevación terrestre puede aumentar la vulnerabilidad de los ecosistemas costeros frente al avance del mar.
La combinación es especialmente peligrosa.
Si una zona pierde varios centímetros de elevación debido a la subsidencia y, al mismo tiempo, el nivel del mar continúa aumentando, la diferencia relativa entre el terreno y el océano disminuye.
En términos sencillos: aunque el nivel del mar no cambiara, un terreno que se hunde terminaría estando más cerca del agua.
Y cuando ambos procesos ocurren simultáneamente, el riesgo aumenta todavía más.
Pekalongan también enfrenta una situación delicada
Otra de las ciudades que aparece repetidamente en las investigaciones es Pekalongan, ubicada en la costa norte de Java Central.
El análisis con Sentinel-1 identificó tasas de subsidencia de hasta aproximadamente 140 milímetros por año en algunos sectores de Pekalongan. El estudio señala además que la ciudad lleva más de una década siendo objeto de investigaciones debido a este problema.
Pekalongan se encuentra sobre una llanura aluvial y posee una importante actividad urbana, industrial y portuaria. La proximidad al mar aumenta la vulnerabilidad de los sectores afectados.
En este caso, la subsidencia puede contribuir a problemas como inundaciones recurrentes, deterioro de infraestructura y afectación de terrenos agrícolas.
Yakarta: un problema conocido, pero que está cambiando
La capital indonesia y su área metropolitana constituyen probablemente el ejemplo más conocido de subsidencia en Indonesia.
Durante años, distintos estudios han registrado el descenso del terreno en sectores de Yakarta. Una investigación basada en datos ALOS PALSAR ya había detectado, hace más de una década, tasas de subsidencia de hasta 22 centímetros por año en diferentes zonas de Indonesia, incluyendo áreas de Yakarta y otras ciudades.
Sin embargo, los patrones actuales no son necesariamente iguales en toda la región.
Una investigación publicada en julio de 2026, basada en 18 años de datos InSAR sobre la Región Metropolitana de Yakarta, encontró que algunas áreas han experimentado una desaceleración de la subsidencia e incluso cambios localizados hacia el levantamiento del terreno después de intervenciones relacionadas con la gestión de las aguas subterráneas.
Esto constituye una señal importante: la subsidencia no es necesariamente irreversible a la misma velocidad en todos los lugares.
Las medidas de gestión del agua pueden modificar algunos de los procesos que contribuyen al hundimiento, aunque eso no significa que el problema haya desaparecido.
¿Por qué la extracción de agua subterránea es tan importante?
El agua subterránea constituye una fuente fundamental para millones de personas y para numerosas actividades económicas.
Cuando los acuíferos se encuentran bajo presión, la extracción continua puede disminuir los niveles de agua y modificar las condiciones de presión dentro del subsuelo.
En terrenos formados por sedimentos blandos, la reducción de la presión del agua puede favorecer la compactación de los materiales.
El resultado es que los poros del suelo pierden parte de su volumen y la superficie situada encima puede descender.
Este mecanismo no es idéntico en todas las zonas. La geología local, el tipo de sedimento, la profundidad de los acuíferos y las características de las construcciones influyen en la velocidad y distribución de la subsidencia.
Por eso los científicos combinan mediciones satelitales con información de estaciones GNSS, datos hidrogeológicos y observaciones sobre el terreno.
Las mediciones GNSS confirman la magnitud del fenómeno
Los satélites no son la única fuente de información.
Investigadores también han instalado estaciones de GNSS, sistemas de navegación por satélite capaces de medir con gran precisión los desplazamientos tridimensionales de puntos concretos del terreno.
Un conjunto de 20 estaciones GNSS instaladas a lo largo de la costa norte de Java permitió estudiar desplazamientos entre 2010 y 2021.
Los resultados publicados en Scientific Data encontraron que Yakarta, Pekalongan, Semarang y Demak presentaban tasas de subsidencia de al menos unas nueve veces la tasa actual de aumento global del nivel del mar.
Esta comparación ayuda a entender por qué el fenómeno representa una amenaza particularmente importante para las ciudades costeras.
El aumento del nivel del mar es un proceso global, pero cuando una superficie terrestre desciende mucho más rápido, el riesgo relativo para esa zona puede aumentar rápidamente.
El problema no es solamente ambiental
Aunque el hundimiento pueda parecer inicialmente un fenómeno geológico, sus consecuencias pueden extenderse a prácticamente todos los ámbitos de una ciudad.
Inundaciones más frecuentes
Una de las consecuencias más evidentes es el aumento de la exposición a inundaciones.
Un terreno que pierde elevación tiene menos margen para absorber episodios de lluvias intensas, mareas altas o tormentas.
Daños en edificios
La subsidencia diferencial puede ser especialmente problemática.
Si dos sectores de una misma construcción se hunden a velocidades diferentes, pueden aparecer grietas, deformaciones y daños estructurales.
Infraestructura vial
Las carreteras, vías férreas, sistemas de drenaje y otras infraestructuras también pueden sufrir deformaciones.
Agricultura
En las zonas rurales y agrícolas de Demak y otras regiones costeras, la combinación de hundimiento e inundaciones puede reducir la productividad de los terrenos.
Intrusión de agua salada
Cuando el agua marina penetra tierra adentro, puede afectar acuíferos, cultivos y fuentes de agua dulce.
Pérdidas económicas
Las inundaciones y los daños en infraestructura pueden incrementar los costos de mantenimiento, reparación y adaptación de las ciudades.
El estudio de 2025 sobre Java destaca precisamente los impactos socioeconómicos y ambientales relacionados con la subsidencia, entre ellos el deterioro de infraestructura, el aumento de las inundaciones y la reducción de la capacidad de almacenamiento de agua subterránea.
La urbanización aumenta la presión sobre las zonas costeras
Java es una isla sometida a una enorme presión demográfica.
El estudio de Sentinel-1 señala que las principales zonas con subsidencia se encuentran frecuentemente asociadas con áreas urbanas e industriales y encuentra una relación importante con actividades humanas.
El problema aparece cuando el crecimiento urbano ocurre sobre terrenos geológicamente vulnerables.
Las ciudades necesitan agua, viviendas, industrias, carreteras, puertos y otras infraestructuras. Si buena parte de ese desarrollo depende de la extracción de agua subterránea y se produce sobre sedimentos compresibles, la presión sobre el subsuelo puede aumentar.
Por ello, los investigadores consideran que enfrentar la subsidencia requiere mucho más que construir barreras contra el mar.
El aumento del nivel del mar agrava el riesgo
La subsidencia debe analizarse dentro de un problema mayor: el cambio climático y el aumento del nivel medio del mar.
Es importante aclarar que el hundimiento del terreno y el aumento del nivel del mar son fenómenos diferentes.
El primero modifica la elevación de la superficie terrestre. El segundo incrementa la altura del océano respecto a una referencia global.
Pero para las comunidades costeras, ambos efectos se combinan.
Una ciudad que se hunde varios centímetros al año puede experimentar un incremento mucho más rápido de su exposición relativa al mar que una ciudad cuyo terreno permanece estable.
Esto es particularmente relevante en Java porque algunas de las zonas afectadas son llanuras costeras densamente pobladas.
La tecnología satelital se convierte en una herramienta clave
Los resultados de las investigaciones demuestran la importancia de mantener una vigilancia constante.
La ventaja de los satélites es que permiten observar grandes extensiones de territorio y construir series temporales que muestran cómo cambia la velocidad del hundimiento.
En lugar de realizar únicamente mediciones puntuales, los científicos pueden generar mapas completos de deformación.
La investigación de 2025 amplió precisamente esta perspectiva al estudiar Java como un conjunto, en lugar de concentrarse únicamente en una ciudad. El trabajo permitió identificar zonas que habían recibido menos atención en investigaciones anteriores, como Cianjur y Brebes.
Esto puede ayudar a las autoridades a determinar dónde concentrar sistemas de monitoreo, regulación del agua, infraestructura de protección y planes urbanos.
¿Puede detenerse el hundimiento?
La respuesta depende de la causa y de las características de cada región.
Cuando la subsidencia está relacionada con la extracción excesiva de agua subterránea, reducir esa extracción puede contribuir a disminuir la velocidad del hundimiento en determinadas circunstancias.
El caso de Yakarta ofrece un ejemplo de que la evolución puede cambiar después de aplicar medidas de gestión de las aguas subterráneas. El estudio publicado en 2026 encontró patrones de desaceleración y levantamiento localizado en determinadas áreas de la región metropolitana.
Sin embargo, esto no implica que todo terreno que ya se ha hundido pueda recuperar automáticamente su elevación original.
Por esa razón, las estrategias deben combinar prevención con adaptación.
Entre las medidas consideradas por investigadores y autoridades se encuentran una mejor regulación de las aguas subterráneas, el suministro de fuentes alternativas de agua, sistemas de monitoreo continuo, planificación urbana adaptada al riesgo, infraestructura de drenaje y medidas de protección costera.
Un desafío que requiere vigilancia a largo plazo
La principal dificultad de la subsidencia es que puede avanzar durante años sin producir un acontecimiento dramático que llame inmediatamente la atención.
Un terremoto ocurre en segundos. Una inundación puede desarrollarse en horas. El hundimiento del terreno, en cambio, puede acumularse lentamente durante décadas.
Pero sus consecuencias pueden ser igualmente profundas.
Los datos de los satélites muestran que Java no enfrenta un único punto crítico, sino una serie de regiones con diferentes niveles de subsidencia.
Semarang, Demak, Pekalongan y Yakarta se encuentran entre los casos más estudiados, pero las investigaciones más amplias revelan que el fenómeno se extiende por otras áreas de la isla.
El desafío para Indonesia consiste ahora en convertir estos datos científicos en políticas capaces de reducir la velocidad del hundimiento, limitar la exposición de las comunidades y adaptar las ciudades que ya se encuentran en zonas de alto riesgo.
Una advertencia para las ciudades costeras
La experiencia de Java representa un caso de estudio de alcance internacional.
Muchas ciudades del mundo están construidas sobre deltas, llanuras aluviales o terrenos formados por sedimentos blandos. En esos lugares, la combinación entre extracción de agua subterránea, crecimiento urbano, compactación natural del suelo y aumento del nivel del mar puede producir riesgos similares.
Lo ocurrido en Java demuestra además el valor de observar el territorio desde el espacio.
Los mapas de InSAR permiten detectar movimientos que no siempre son evidentes desde el suelo y establecer dónde el terreno está descendiendo con mayor rapidez.
En algunas regiones de Java, el problema ya alcanza velocidades de varios centímetros por año y, en determinados puntos, supera los 10 centímetros anuales.
Por eso, más que una amenaza futura, la subsidencia constituye un proceso que ya está modificando el territorio y que puede determinar la seguridad y viabilidad de varias ciudades costeras durante las próximas décadas.



