La agencia calificadora S&P Global Ratings volvió a encender las alarmas sobre la economía colombiana tras anunciar la rebaja de la calificación crediticia del país de BB a BB-, profundizando así la pérdida del grado de inversión y enviando una señal de mayor riesgo a los mercados internacionales.
La decisión, conocida el 8 de abril de 2026, refleja las crecientes preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal del país, especialmente en un contexto de alto déficit, aumento de la deuda pública y menor margen de maniobra financiera.
¿Por qué S&P bajó la calificación?
El informe de la calificadora apunta a varios factores estructurales que vienen deteriorando las finanzas del país:
- Déficit fiscal persistente: Colombia sigue gastando más de lo que recauda, sin lograr cerrar la brecha.
- Aumento de la deuda externa: El endeudamiento ha crecido, elevando los costos financieros.
- Déficit en cuenta corriente: El país depende en mayor medida del financiamiento externo.
- Crecimiento económico moderado: La economía no crece al ritmo esperado, lo que limita la recuperación fiscal.
Además, ya desde 2025 la calificadora venía alertando sobre un deterioro fiscal progresivo, con déficits cercanos al 7% del PIB y presiones sobre el gasto público.
¿Qué significa tener una calificación BB-?
Una calificación BB- ubica a Colombia dentro de la categoría de bonos especulativos, es decir, países con mayor riesgo para los inversionistas.
En términos prácticos, esto implica:
- Créditos más caros: El país debe pagar mayores intereses para endeudarse.
- Menor inversión extranjera: Algunos fondos evitan economías con alto riesgo.
- Mayor volatilidad económica: Puede haber presión sobre el dólar y los mercados.
- Impacto en empresas: Las compañías colombianas también enfrentan mayores costos de financiamiento.
Aunque no significa que Colombia no pueda pagar sus deudas, sí indica una mayor vulnerabilidad financiera.
Un golpe que se suma a una tendencia
Esta nueva rebaja no es un hecho aislado. En los últimos años, Colombia ha venido perdiendo confianza ante las calificadoras:
- Pasó de grado de inversión (BBB) a niveles especulativos.
- Ha sufrido recortes consecutivos por parte de varias agencias.
- Se mantiene bajo vigilancia por su política fiscal y crecimiento económico.
Incluso informes internacionales han advertido que el país enfrenta debilidad en ingresos fiscales, alta deuda y dificultades para controlar el gasto público, factores que presionan su perfil crediticio.
¿Por qué la perspectiva ahora es “estable”?
A pesar de la rebaja, S&P cambió la perspectiva de “negativa” a “estable”, lo que envía un mensaje mixto:
- Se espera que el Gobierno haga ajustes graduales en las finanzas públicas.
- No se prevé un deterioro inmediato adicional.
- Pero tampoco hay señales de mejora significativa en el corto plazo.
En otras palabras, el país sigue en una situación delicada, pero sin una caída inminente adicional.
¿Cómo afecta a los colombianos?
Aunque la calificación es un concepto técnico, sus efectos pueden sentirse en la vida cotidiana:
- Créditos (vivienda, consumo) pueden volverse más costosos.
- El dólar podría subir por menor confianza externa.
- Menor inversión puede afectar empleo y crecimiento.
- El Estado tendrá menos recursos disponibles para gasto social.
Contexto general
La calificación crediticia es clave porque funciona como una “nota de confianza” internacional. Países con mejores calificaciones acceden a financiamiento más barato y atraen más inversión.
Hoy, Colombia se encuentra en un punto intermedio: no está en crisis, pero sí bajo presión estructural, con el reto de recuperar credibilidad fiscal en los próximos años.




