Soberanía farmacéutica en medicamentos innovadores: el reto que divide a gobiernos y farmacéuticas

En medio del creciente debate global sobre la autonomía sanitaria de los países, la farmacéutica alemana Bayer advirtió que alcanzar la soberanía farmacéutica en medicamentos innovadores es un objetivo complejo y, en muchos casos, poco viable bajo las condiciones actuales de la industria.

La afirmación fue realizada por Stefan Oelrich, presidente de la división farmacéutica de la compañía, durante el Pharma Media Day 2026 en Berlín, donde se abordaron los desafíos estructurales que enfrentan los sistemas de salud frente a la innovación médica.


Innovación vs. producción local

Según explicó Oelrich, la soberanía farmacéutica —entendida como la capacidad de un país para producir sus propios medicamentos— tiene mayores posibilidades en el segmento de los medicamentos genéricos, pero no en el de los innovadores.

Esto se debe a que los medicamentos de última generación dependen principalmente de procesos altamente complejos de investigación y desarrollo (I+D), más que de la manufactura en sí.

Desarrollar un nuevo fármaco puede implicar inversiones de miles de millones de dólares y más de una década de investigación científica, lo que limita la posibilidad de que cada país construya una industria completamente autónoma en este campo.


Un mundo post-globalización

El directivo también contextualizó este debate dentro de un escenario global cambiante. Durante las últimas décadas, la globalización permitió que los países se especializaran en distintas etapas de la cadena farmacéutica, generando interdependencias.

Sin embargo, actualmente se observa una tendencia hacia la “relocalización” o búsqueda de soberanía, impulsada por crisis como la pandemia de COVID-19 o tensiones geopolíticas.

Aun así, Oelrich advirtió que romper esas cadenas globales puede tener costos elevados:

  • Algunos países producen medicamentos o insumos que otros no pueden fabricar eficientemente
  • Repatriar la producción puede encarecer significativamente los tratamientos
  • La dependencia no solo está en la producción, sino en el conocimiento científico

Costos y riesgos del modelo

Uno de los puntos clave del análisis de Bayer es que producir localmente no siempre es más conveniente. El ejecutivo ejemplificó que un medicamento que en el mercado global cuesta centavos podría multiplicar su precio si se fabrica localmente, afectando a los sistemas de salud.

Además, en el caso de los medicamentos innovadores, el mayor riesgo no está en la cadena de suministro, sino en las decisiones de inversión en I+D, donde las farmacéuticas apuestan por tecnologías, ensayos clínicos y adquisiciones estratégicas.


El papel de la tecnología y la innovación

El desarrollo de nuevos tratamientos está siendo impulsado por tecnologías como:

  • Inteligencia artificial
  • Terapias génicas y celulares
  • Medicina de precisión

Estas innovaciones están transformando la industria, pero también aumentan la complejidad y el costo del desarrollo farmacéutico, reforzando la idea de que la soberanía total es difícil de alcanzar.


América Latina y el reto de la dependencia

En países de América Latina, el desafío es aún mayor. Por ejemplo, se estima que algunos países importan hasta el 65% de los medicamentos y cerca del 90% de los ingredientes farmacéuticos activos, principalmente desde Asia.

Esto evidencia una fuerte dependencia externa que los gobiernos buscan reducir mediante políticas de soberanía farmacéutica, aunque la industria advierte que estas estrategias deben diferenciar entre:

  • Producción de genéricos (más viable)
  • Desarrollo de innovación (altamente complejo)

Un debate abierto

Las declaraciones de Bayer se suman a un debate más amplio entre gobiernos, industria y expertos en salud pública:

  • ¿Es mejor priorizar la autonomía o la eficiencia global?
  • ¿Cómo equilibrar costos, acceso e innovación?
  • ¿Qué papel deben jugar los Estados frente a las grandes farmacéuticas?

Mientras algunos gobiernos impulsan políticas de producción local, la industria insiste en que la clave está en fortalecer la investigación, la cooperación internacional y el acceso a tecnología, más que en intentar replicar toda la cadena de valor dentro de un solo país.

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