La noche del viernes 6 de febrero de 2026 no quedará precisamente en el recuerdo de los hinchas por el espectáculo ofrecido. Deportivo Pasto y Atlético Bucaramanga igualaron 0-0 en el Estadio Departamental Libertad, en un compromiso correspondiente a la quinta fecha de la Liga BetPlay I, marcado por la prudencia táctica, la falta de claridad ofensiva y la ausencia casi total de opciones reales de gol.
El equipo volcánico, orientado por el español Jonathan Risueño, salió con la intención de imponer condiciones desde el arranque. Con la pelota en los pies buscó hacerse dueño del trámite, apoyado en la movilidad de sus volantes y en el empuje de los hombres de ataque. No obstante, esa iniciativa nunca se tradujo en peligro verdadero sobre el arco defendido por Aldair Quintana. El Pasto tuvo posesión, pero careció de profundidad; tuvo actitud, pero le faltó imaginación.
Bucaramanga, fiel al libreto de Leonel Álvarez, planteó un partido inteligente desde lo defensivo. Líneas juntas, presión en zona media y transiciones rápidas fueron su apuesta. El campeón reciente del fútbol colombiano apostó por esperar y contragolpear, y aunque logró neutralizar al local, tampoco mostró argumentos para quedarse con los tres puntos. El empate terminó siendo un reflejo de lo visto: dos equipos aplicados, pero con muy poca ambición en el último tercio.
Las estadísticas confirman esa sensación de partido cerrado. Pasto remató en varias ocasiones, pero casi ninguna con dirección a portería; los santandereanos apenas inquietaron un par de veces a Geovanni Banguera. Los tiros de esquina fueron escasos y el juego se desarrolló más en la mitad del campo que en las áreas. Mucha fricción, varias tarjetas amarillas y pocas emociones para los cerca de 15 mil aficionados que llegaron al Libertad con la ilusión de ver un triunfo.
En el onceno nariñense se notó la ausencia de sociedades. Morelo luchó en solitario, Estupiñán no encontró espacios y el mediocampo se volvió predecible. Los cambios intentaron darle otro aire al equipo, pero el libreto no se modificó. Bucaramanga, por su parte, se fue conforme con el punto y solo en los minutos finales se animó a buscar algo más, sin éxito.
Con este resultado, Deportivo Pasto deja escapar dos unidades importantes en casa y cede terreno en la parte alta de la tabla. La meta de mantenerse en el primer lugar sufrió un golpe, pero el calendario ofrece revancha inmediata. El próximo reto será este martes en Villavicencio frente a Llaneros, un duelo clave en el que el cuadro del sur espera recuperar lo perdido en el Libertad y volver a mirar a todos desde lo más alto de la clasificación.
El cuerpo técnico es consciente de que se necesita mejorar en generación de juego y contundencia. El torneo apenas comienza y el margen de reacción está intacto, pero la hinchada exige un Pasto más protagonista, más atrevido y con mayor vocación ofensiva. Villavicencio aparece en el horizonte como la oportunidad perfecta para reivindicarse y demostrar que este equipo está hecho para pelear cosas grandes.




