En la ciudad de Pasto, donde la música y la danza son las columnas vertebrales de su identidad, un niño de solo seis años ha logrado lo que muchos adultos sueñan: ser el embajador de la cultura de su tierra a nivel internacional. Simón Maya es un pequeño que, desde muy temprana edad, ha mostrado una conexión profunda con los símbolos y la música andina, transformando su amor por las tradiciones del Carnaval de Negros y Blancos en una verdadera pasión.
Desde que tenía apenas tres años, Simón comenzó a destacar. Su hogar, que podría parecer el de cualquier niño, está adornado con afiches de las ediciones del Carnaval de Negros y Blancos de años anteriores y mini carrozas que él mismo arma, en una manifestación temprana de su amor por la festividad más importante de la región. A través del juego, Simón comenzó a entender los colores, sonidos y ritmos que definen a su tierra natal, y ese amor por la cultura lo ha llevado a sobresalir en el mundo de la danza y el arte.
Dejará huella
Su primer gran salto lo dio en el Teatro Imperial, cuando fue invitado a un evento de la agrupación Tierra de Fuego. Apenas tenía tres años y, como si fuera un signo del destino, desde entonces no ha dejado de bailar ni de sorprender a todos con su talento. Con tan solo seis años, ya ha dejado su huella en eventos como el Carnavalito, donde, junto al colectivo Guardianes del Carnaval, ha puesto en movimiento sus pies al ritmo de la música andina, siempre contagiando su alegría a los asistentes.
Pero su camino artístico no se quedó en los límites de Pasto. Gracias a su carisma y su destreza con la danza, fue invitado a representar al Colegio Normal Superior de Pasto en un evento de talentos organizado por la Universidad CESMAG. A su corta edad, también compartió escenario con artistas de renombre, como el cantante colombiano Jhonny Rivera, abriendo el concierto con la agrupación Combinación Suereña en el municipio de Nariño.
Experiencias
No solo se hizo conocer en su tierra, sino que además compartió experiencias con influenciadores de la talla de Julian Pinilla, conocido como el chico de la ruana, y con Juanchi, un reconocido artista de Bogotá. Pero este año, el sueño de Simón se ha vuelto aún más grande. Su entrega, su talento y su actitud en la Senda del Carnaval de Negros y Blancos le valieron el título de Figura Revelación. Con su baile, se robó el corazón de turistas, locales y demás colectivos que se asombraron al ver a este niño, en medio de las comparsas y de la multitud, bailando con una pasión que solo los más grandes pueden mostrar. No solo fue una revelación en el escenario, sino también en las calles de Pasto, donde su energía y su amor por su cultura conquistaron a todos. La invitación fue realizada por el ingeniero sanitario y diseñador de Viajes de autor Guido Maya




