México exige respuestas a Washington por el operativo que llevó a “El Mayo” Zambada a EE. UU.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, volvió a exigir explicaciones a Estados Unidos sobre las circunstancias que rodearon la captura y traslado de Ismael “El Mayo” Zambada, antiguo líder del Cártel de Sinaloa, en una disputa diplomática que se mantiene abierta dos años después del operativo.

El reclamo mexicano cobró nueva fuerza en julio de 2026, después de que se conociera que el avión utilizado para trasladar a Zambada y a Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, se encontraba bajo custodia del FBI y fue exhibido en un museo de Nuevo México. La situación llevó al Gobierno de Sheinbaum a solicitar información a Washington sobre la posible participación de autoridades estadounidenses en el operativo.

Sin embargo, hay una precisión importante: el Gobierno mexicano habló inicialmente de una “consulta” a la Embajada de Estados Unidos más que de una nota diplomática formal específicamente por la captura de Zambada. La Fiscalía General de la República (FGR) sí fue instruida para solicitar formalmente información al FBI.

La controversia volvió a ocupar el centro de la relación bilateral este 7 de agosto, luego de que el exembajador estadounidense Ken Salazar pidiera dejar atrás la polémica por la captura. Sheinbaum respondió que para México sigue siendo indispensable esclarecer qué ocurrió.

¿Por qué México volvió a cuestionar la captura de “El Mayo”?

Ismael Zambada fue detenido el 25 de julio de 2024, después de llegar en una aeronave a Estados Unidos junto con Joaquín Guzmán López. La captura sorprendió al Gobierno mexicano porque, según las autoridades de México, no se trató de una operación coordinada previamente con las instituciones de seguridad mexicanas.

Desde entonces, una de las principales preguntas de México ha sido cómo se produjo exactamente el traslado de Zambada desde territorio mexicano hasta Estados Unidos y qué papel desempeñaron las agencias estadounidenses.

La polémica no se centra en la intención de detener a Zambada. Sheinbaum ha insistido en que el narcotraficante tenía órdenes de aprehensión en México y que su captura, como la de cualquier presunto delincuente, no es el problema principal.

El punto que México considera pendiente de aclarar es si hubo participación de autoridades estadounidenses en territorio mexicano sin conocimiento o autorización del Gobierno federal.

En julio de 2026, Sheinbaum volvió a explicar que la preocupación mexicana no está relacionada con lo que Zambada pueda declarar ante la justicia estadounidense, sino con determinar qué agencia estadounidense participó, si participó, y bajo qué circunstancias se realizó el traslado.

El avión que reavivó la controversia

Uno de los elementos que volvió a poner el caso bajo los reflectores fue la aeronave utilizada en julio de 2024.

Se trata de un Beechcraft King Air, utilizado para transportar a Zambada y Guzmán López hacia Estados Unidos. En julio de 2026, el avión fue exhibido en el War Eagles Air Museum, en Santa Teresa, Nuevo México, bajo préstamo del FBI. Fotografías de Reuters mostraron la aeronave y elementos relacionados con la operación.

Para el Gobierno mexicano, la exhibición del avión generó nuevas interrogantes debido a la información que acompañaba la aeronave y a la aparente relación con el FBI.

Sheinbaum señaló que la situación era relevante porque México había recibido previamente una determinada explicación sobre la captura, mientras que las nuevas revelaciones sobre el avión parecían plantear preguntas adicionales.

La presidenta sostuvo que no se puede dar por cerrado el asunto simplemente porque hayan transcurrido dos años.

México pidió información al FBI

El 7 de julio de 2026, Sheinbaum anunció que la Fiscalía General de la República tendría que solicitar información relacionada con la posible participación del FBI en la captura de Zambada y Guzmán López.

Al día siguiente, la mandataria aclaró que la gestión diplomática realizada por México era “una consulta más que una nota diplomática”, canalizada a través del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson.

La presidenta explicó que el Gobierno estaba esperando la respuesta estadounidense y que la FGR también proporcionaría información sobre sus propias investigaciones.

Esta precisión es importante porque algunas versiones de la controversia han presentado el episodio directamente como el envío de una nota diplomática formal por la captura. Lo confirmado por el Gobierno mexicano en julio fue una solicitud de consulta a la Embajada y una petición formal de información de la FGR al FBI.

La postura de Claudia Sheinbaum: cooperación, pero sin injerencia

El reclamo forma parte de una posición que Sheinbaum ha repetido en distintos momentos de su relación con Estados Unidos: México está dispuesto a cooperar en materia de seguridad, pero rechaza cualquier actuación de agentes extranjeros que no haya sido autorizada conforme a las leyes mexicanas.

La presidenta ha utilizado en varias ocasiones la fórmula de “cooperación sin subordinación” para describir su política de seguridad frente a Washington.

En una conferencia de julio, Sheinbaum señaló que la colaboración entre ambos países continúa, pero que esa cooperación no puede convertirse en una justificación para la injerencia extranjera en territorio mexicano.

La discusión adquiere una dimensión especialmente delicada porque Estados Unidos y México mantienen una cooperación intensa contra el narcotráfico, el tráfico de armas y el fentanilo.

Para el Gobierno mexicano, una cosa es compartir información de inteligencia y coordinar esfuerzos, y otra muy distinta es que agentes estadounidenses realicen operaciones en México sin autorización de las autoridades federales.

¿Qué dice Estados Unidos sobre la captura?

La posición estadounidense ha sido distinta.

Ken Salazar, quien fue embajador de Estados Unidos en México entre 2021 y 2025, ha defendido que Washington no estuvo involucrado oficialmente en la captura como lo plantea el Gobierno mexicano.

En declaraciones recientes y en su libro de memorias Borderlands, publicado en 2026, Salazar sostiene que ningún agente estadounidense viajó en el avión que trasladó a Zambada y que el Gobierno de Estados Unidos no estuvo detrás de la operación en los términos que México cuestiona.

Precisamente por esas declaraciones se produjo el nuevo intercambio público entre el exembajador y Sheinbaum.

Salazar pidió dejar atrás el episodio y consideró la captura como un resultado positivo en la lucha contra el narcotráfico. La presidenta mexicana respondió que no se trata simplemente de decidir que el asunto pertenece al pasado.

“Para México es indispensable” aclarar cómo ocurrió la detención, sostuvo Sheinbaum, según reportó este viernes EL PAÍS.

La versión sobre el supuesto secuestro de Zambada

Otro elemento fundamental para entender la controversia es la versión de que Zambada no viajó voluntariamente a Estados Unidos.

De acuerdo con la información presentada posteriormente ante la justicia estadounidense, Joaquín Guzmán López habría secuestrado a Zambada y lo habría llevado en avión hasta territorio estadounidense.

Guzmán López, quien también fue detenido aquel 25 de julio de 2024, posteriormente se declaró culpable de cargos relacionados con narcotráfico y admitió el secuestro de Zambada.

El propio Zambada había sostenido desde el inicio que fue llevado contra su voluntad a Estados Unidos.

Reuters informó que, tras la captura, Guzmán López reconoció posteriormente el secuestro como parte de sus acciones para intentar obtener beneficios o reconocimiento de las autoridades estadounidenses. La Fiscalía estadounidense, sin embargo, señaló que Estados Unidos no condona los secuestros y que Guzmán López no recibiría crédito por haber cometido esa acción.

Esto agrega otra capa de complejidad al caso: una cosa es la responsabilidad criminal de los protagonistas y otra determinar qué conocimiento o participación tuvieron las autoridades estadounidenses antes, durante y después del traslado.

La captura provocó una guerra dentro del Cártel de Sinaloa

La detención de Zambada no tuvo únicamente consecuencias judiciales.

Su salida de México desencadenó una disputa violenta dentro del Cártel de Sinaloa entre facciones vinculadas a los antiguos grupos de “El Mayo” y de los hijos de “El Chapo” Guzmán.

La confrontación provocó una escalada de violencia particularmente fuerte en Sinaloa.

Según datos citados por EL PAÍS, el conflicto derivado de la fractura del grupo criminal ha dejado al menos 3.055 asesinatos y más de 4.000 desapariciones.

Este punto es central en el argumento de Sheinbaum.

La presidenta sostiene que si alguna institución estadounidense tuvo un papel determinante en la forma en que se produjo la captura y posterior traslado de Zambada, también debe esclarecerse si las consecuencias que siguieron —incluida la guerra interna del cartel— fueron previsibles o estuvieron relacionadas con esa intervención.

Sheinbaum ha rechazado que su insistencia sea una cuestión personal o una defensa del antiguo jefe criminal. Su argumento es que México tiene derecho a conocer qué ocurrió en su territorio y qué consecuencias tuvo la operación.

“El Mayo” ya fue condenado a cadena perpetua en Estados Unidos

Mientras México continúa cuestionando las circunstancias de su captura, el proceso judicial contra Zambada en Estados Unidos ya llegó a una etapa definitiva.

En agosto de 2025, el narcotraficante se declaró culpable de cargos relacionados con narcotráfico y crimen organizado. Posteriormente, el 20 de julio de 2026, un tribunal federal de Brooklyn lo condenó a cadena perpetua.

Reuters informó que Zambada, de 76 años, admitió haber participado durante décadas en el tráfico de grandes cantidades de cocaína como líder del Cártel de Sinaloa. El juez Brian Cogan consideró justificada la sentencia de cadena perpetua debido a la magnitud del tráfico de drogas y los homicidios relacionados con las actividades atribuidas al grupo.

La sentencia significa que el caso judicial contra Zambada en Estados Unidos avanzó considerablemente, pero no resuelve la controversia diplomática sobre cómo fue llevado hasta territorio estadounidense.

México no cuestiona que Zambada fuera un objetivo de las autoridades

Sheinbaum ha sido cuidadosa al separar ambos asuntos.

El Gobierno mexicano no sostiene que Zambada no debiera ser perseguido. De hecho, la presidenta ha reconocido que el capo tenía órdenes de aprehensión pendientes en México.

La discusión está relacionada con la forma en que se produjo la captura y con la eventual participación de organismos estadounidenses.

En una de sus conferencias, Sheinbaum explicó que el hecho de que una persona sea buscada por la justicia mexicana no autoriza automáticamente una intervención extranjera fuera de los mecanismos establecidos entre ambos países.

Por eso, el reclamo se ha convertido también en un debate sobre soberanía.

Un episodio que tensiona nuevamente la relación México-Estados Unidos

El caso Zambada llega en un momento especialmente sensible para la relación bilateral.

México y Estados Unidos mantienen una agenda conjunta que incluye seguridad, migración, comercio, tráfico de drogas y control de armas. Al mismo tiempo, el Gobierno de Donald Trump ha aumentado la presión sobre México para que intensifique su lucha contra los carteles.

Sheinbaum ha insistido en que México está dispuesto a colaborar, pero sin aceptar operaciones unilaterales estadounidenses dentro de su territorio.

La discusión sobre Zambada se suma así a otros episodios recientes en los que la presidenta ha exigido explicaciones a Washington por la participación de ciudadanos o funcionarios estadounidenses en operaciones realizadas en México. En abril de 2026, por ejemplo, Sheinbaum reclamó información sobre la presencia de funcionarios estadounidenses en Chihuahua durante un operativo que terminó con un accidente mortal.

¿Qué sigue ahora?

Por el momento, la exigencia mexicana continúa centrada en obtener información que permita reconstruir con precisión el operativo de julio de 2024.

La pregunta principal sigue siendo qué papel tuvo el Gobierno de Estados Unidos y, específicamente, el FBI en el traslado de Zambada desde México hasta territorio estadounidense.

México también busca determinar si existió alguna actuación de agentes estadounidenses dentro de territorio mexicano que no hubiera sido comunicada o autorizada por las autoridades correspondientes.

La respuesta de Washington podría determinar si el episodio queda como una diferencia diplomática más entre ambos países o si abre una investigación más profunda sobre la operación.

Por ahora, Sheinbaum ha dejado claro que no considera cerrado el caso. Su posición, reiterada este 7 de agosto, es que la captura de uno de los narcotraficantes más buscados de México no elimina las preguntas sobre cómo se realizó el operativo, quién participó y qué consecuencias tuvo para México.

Un detalle clave para publicar la nota

Para mantener la información 100 % precisa, yo evitaría afirmar como hecho que “Sheinbaum envió una nota diplomática formal a EE. UU. por la captura de El Mayo”. La documentación disponible indica que en julio de 2026 el Gobierno habló de una consulta a la Embajada estadounidense, más que de una nota diplomática, mientras que la FGR fue instruida para solicitar formalmente información al FBI.

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