Serviles

Juan Pablo Montoya, uno de los deportistas más laureados de todo el país, en una entrevista a un medio nacional se atrevió a afirmar «el periodismo en Colombia es muy malo, solo buscan el titular que más vende sin importar la rigurosidad de la información».

Juan Gossain, uno de los máximos exponentes del periodismo nacional, siendo invitado como analista político para unas elecciones nacionales, dijo al aire a sus propios compañeros que «los medios de comunicación de ahora ya no informan, solo se dedican a manipular y desinformar».

Inicio de esta manera mi columna de opinión para que, la misma tenga el peso propicio que permita abordar este delicado tema del cómo los medios de comunicación perdieron su esencia que es informar, para pasar ahora a ser los dueños de la «verdad» en medio de un mar de desconocimiento y una pizca de mala intención en la mayor parte de los casos.

Alguien leyendo estás líneas podría decir «es que eso ya se sabe y no es un tema reciente» pero en la actualidad y gracias a las redes sociales, la realidad de los medios masivos frente a su compromiso social es irrefutable.

Se dedica una hora televisada de un noticiero nacional hablando del triunfo de la selección Colombia mientras que de los hallazgos de la JEP, ni por las curvas, y para rematar, acaba la sección deportiva de un canal x de televisión y pasa directamente a hablar de los abucheos en contra del gobierno Petro en el estadio Metropolitano recibidos por la hija del presidente durante el partido de fútbol entre Colombia vs Brasil, pero no en sentido crítico, sino rayando en la apología a este hecho, y la fresa del pastel,  Karen Abudinen, ex Ministra de las Tecnologías de la Información y la Comunicación de Colombia presente en el mismo estadio y a pesar de toda la cola que tiene por cortar está ex funcionaria pública tras el escándalo de la posible malversación de recursos destinados al programa de Centros Poblados, fue saludada por medio estadio y hasta tiempo para las fotos tuvo y no pasa nada, ni investigaciones y escarnio público. Alguien decía en redes sociales «cosa de costeños» pero para mí es más cosa de colombianos que no tenemos autocrítica, y para donde la masa, vamos todos.

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Todos los medios hablan de la “perversidad” de cada reforma que busca ser implementadas por el gobierno nacional pero no he visto el primer programa o el primer espacio dedicado para hablar de forma crítica pero con tendencia constructiva de estas iniciativas, y todo esto es porque a los mismos de siempre la implementación de las mismas no le sirven, un buen amigo alguna vez me dijo, «todos comen callados hasta que se les meten con lo que les genera recursos, sin importar de dónde provengan estos».

Y si nos damos una rodadita por nuestra región, las mismas mañas tienen un buen número de periodistas, a tal punto que en medio de la transmisión de los resultados de las elecciones regionales, uno de esos periodistas rancios dijo al aire “el triunfo de Nicolás Toro en Pasto es una cacheta a la administración actual en donde sus secretarios solo se pasaron haciendo campaña al otro candidato”, pero eso si, cuando podía entrevistar al “otro candidato”, nunca le dijo esto a la cara, y menos cuando tuvo algún secretario o al mismo alcalde actual, porque como la publicidad es la que manda, se quedan callados y tapen que aquí no pasa nada. Personajes como estos hacen que el periodismo parezca un trabajo servil antes que un servicio a la comunidad.