El candidato presidencial Sergio Fajardo volvió a marcar distancia frente a sectores de la derecha colombiana tras responder públicamente a Manuel Rodríguez Becerra, suegro de la senadora Paloma Valencia, quien le pidió retirarse de la contienda electoral de 2026 para apoyar la candidatura del Centro Democrático.
La polémica se originó luego de que Rodríguez Becerra, a través de redes sociales, sugiriera que la permanencia de Fajardo en la carrera presidencial podría favorecer indirectamente al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, quien figura como uno de los principales competidores en las encuestas.
En su mensaje, el exministro fue directo: si Fajardo no declinaba su aspiración y se sumaba a Valencia, estaría contribuyendo al triunfo de Cepeda, en un contexto electoral marcado por la fragmentación de candidaturas y la alta polarización política en el país.
La respuesta de Fajardo: rechazo a la “lógica binaria”
Lejos de aceptar la propuesta, Fajardo respondió con contundencia a través de su cuenta en X (antes Twitter), calificando la sugerencia como una visión limitada del panorama político:
“La solución que das en tu elemental lógica binaria […] es muy precaria”, escribió el candidato.
El exgobernador de Antioquia defendió su permanencia en la contienda y aseguró que su proyecto político representa una alternativa distinta frente a lo que considera una confrontación entre extremos: por un lado, el sector cercano al presidente Gustavo Petro, y por otro, el uribismo representado por Valencia y otros dirigentes de derecha.
Según Fajardo, esa polarización es “profundamente dañina para el país”, por lo que insistió en la necesidad de mantener una opción de centro que convoque a los ciudadanos inconformes con ambos bloques.
El trasfondo: presión política y estrategia electoral
El cruce de declaraciones ocurre en un momento clave de la campaña presidencial, a pocas semanas de la primera vuelta electoral. En este contexto, distintos sectores han promovido la idea de consolidar candidaturas para evitar la dispersión del voto.
Rodríguez Becerra ha sido uno de los principales impulsores de esa tesis, argumentando que Fajardo no tendría opciones reales de triunfo y que su candidatura dividiría el voto opositor, debilitando a figuras con mayor respaldo en las encuestas.
Sin embargo, esta postura ha sido cuestionada por analistas y usuarios en redes sociales, quienes señalan un posible conflicto de interés debido a su relación familiar con Paloma Valencia.
Fajardo insiste en seguir en la contienda
El candidato también aprovechó para desmentir versiones sobre un eventual retiro de su campaña, calificándolas como parte de una estrategia para sacarlo del escenario político.
“¡Falso! No nos vamos para la casa”, ha reiterado en diferentes intervenciones, defendiendo su derecho a participar y representar a un sector del electorado que no se siente identificado con los extremos ideológicos.
Además, reivindicó su proyecto como heredero de los principios de la Constitución de 1991 y de una visión democrática que busca superar la confrontación política tradicional en Colombia.
Un reflejo de la polarización política
Este episodio evidencia la fuerte tensión dentro del espectro político colombiano, donde las alianzas, renuncias estratégicas y llamados a la unidad se han convertido en elementos centrales de la campaña.
Mientras sectores de derecha buscan consolidar fuerzas en torno a una candidatura única, figuras como Fajardo insisten en mantener una propuesta independiente, apostando por captar a los votantes indecisos o desencantados con la polarización.
La discusión también revela cómo los vínculos personales y familiares pueden influir en el debate público, intensificando las críticas y cuestionamientos sobre la imparcialidad en medio de una contienda altamente competitiva.



