Senegal busca el milagro en Seattle con Mané como última bandera de una generación dorada
Los Leones de la Teranga llegan al Lumen Field de Seattle viviendo el momento más intenso de su campaña mundialista. Clasificaron de la manera más dramática posible: necesitaban ganar y meter cinco goles a Irak para superar en diferencia de goles a otros terceros, y lo hicieron con una actuación que paralizó a todo Senegal. Habib Diarra abrió la cuenta, Pape Gueye firmó un doblete desde fuera del área, Ismaila Sarr amplió la ventaja e Iliman Ndiaye cerró la goleada en una noche que pasará a la historia del fútbol africano. Ahora enfrentan a una Bélgica mucho más difícil, pero con la confianza de quien ya hizo lo imposible una vez.
La figura más emotiva de este Senegal es Sadio Mané, el ídolo nacional que llegó al Mundial 2026 a sus 34 años como el alma y el capitán de un proyecto que construyó durante una década. El ex Liverpool y Bayern Múnich sabe que este es su último torneo y lo juega con la intensidad de quien tiene una deuda pendiente con su pueblo. Senegal nunca ha llegado a cuartos de final de un Mundial, y ante Bélgica tiene la oportunidad de igualar su mejor resultado histórico de 2002 cuando sorprendió al mundo entero en Corea y Japón. En Seattle, con todo un continente africano pendiente del resultado, los Leones de la Teranga rugirán con todo lo que tienen.



