Senegal despertó a tiempo, con una goleada histórica ante Irak, un 5-0 que le permitió salvar su flojo arranque en el Mundial 2026 y presentar su candidatura a los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros, empujado por una expulsión temprana, el dominio absoluto del balón y una segunda parte demoledora.
El equipo de Pape Thiaw, obligado a ganar después de las derrotas ante Francia (3-1) y Noruega (3-2), encontró el partido que necesitaba. Irak, último clasificado para el torneo y aún sin haber puntuado nunca en un Mundial, apenas pudo sostenerse diez minutos. A partir de la roja a Rebin Sulaka, quedó reducido a una resistencia menguante.
Senegal tardó muy poco en inclinar el duelo. A los tres minutos ya había provocado su primer córner y, en el saque de esquina siguiente, Abdoulaye Seck ganó por arriba. Su cabezazo picado, rozado por Habib Diarra, superó a Ahmed Basil y abrió el marcador.
El gol confirmó el plan senegalés y acentuó los problemas iraquíes. Sulaka agarró a Sadio Mané cuando el delantero se escapaba al borde del área. El árbitro Anthony Taylor mostró inicialmente amarilla, pero el VAR corrigió la decisión y el central iraquí fue expulsado.
La segunda parte convirtió el dominio en castigo. Senegal avisó con llegadas de Diarra, Ibrahim Mbaye e Ismaïla Sarr. En el minuto 56, un error de la defensa iraquí dejó la pelota suelta en el área y Sarr no perdonó a puerta vacía. Fue el 2-0 y el golpe anímico definitivo para Irak.
La goleada se desató con los cambios. Pape Gueye entró por Habib Diarra y apenas necesitó 81 segundos para marcar el tercero con un zurdazo a la escuadra. El centrocampista del Villarreal repitió en el 70, con otro disparo duro y colocado desde el borde del área, imposible para Jalal Hassan.




