TOÑO ROSERO

Semana Santa en familia

Cierto es, la Semana Santa nos brinda unos días de vacaciones para escapar de la rutina, disfrutar en familia, hacer cosas diferentes, salir de nuestras ciudades… Los niños tienen descanso en la escuela y aprovechamos estos días para hacer actividades que en otras fechas no podemos.

Sin embargo, muchas veces solo pensamos en vacaciones olvidando el verdadero significado de la Semana Santa. Ya seamos religiosos o no, vivamos el cristianismo o no, podemos tomar el significado de la Pascua para vivir una Semana Santa de renovación en familia.

En Semana Mayor, las familias cristianas aprovechamos para transmitir a nuestros hijos valores de humildad, de solidaridad, de amor, de sacrificio… La Pascua es un momento para reflexionar sobre nuestra conducta y educar a nuestros hijos en valores.

Cuando hablamos de vivir la Cuaresma y la Semana Santa en familia, no podemos dejar de lado la palabra ‘renovación’. Es el momento para renovarnos por dentro a partir de la reflexión y de la puesta en marcha de los principales valores espirituales que estos días laten con más fuerza.

En Semana Santa podemos pensar en las acciones del pasado, aquello que podríamos haber hecho mejor para aprender de ello, de cómo estamos construyendo nuestras relaciones familiares, de cómo queremos vivir nuestro día a día, de cómo queremos acercarnos a Dios y a Jesús… Tener algunos momentos de silencio, nos ayudará a tener más claridad interior y ser un mejor ejemplo para nuestros niños.

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En Semana Santa, los valores cristianos nos llevan a vivir desde la humildad y la honestidad con los demás y con nosotros mismos. A partir de esta renovación y reflexión en la que nos zambullimos durante la Semana Mayor, seremos más felices si nos quitamos todos los egos y complicaciones que nos echamos a las espaldas. El desapego de lo material también será clave en este proceso.

La Semana Santa es el momento adecuado para hablar a los niños sobre el perdón. Se trata de un valor que debemos trabajar a lo largo de todo el año (y, sin duda alguna, seguro que los conflictos del día a día nos dan pie a enseñar a nuestros pequeños a perdonar y a decir ‘lo siento’). Sin embargo, dentro de este ejercicio de renovación, aprovechamos estos días de Pascua para hacer una revisión interior y reconocer nuestros propios errores. No debemos estar avergonzados de ellos, sino aprender de nuestras equivocaciones. ¡Son una gran oportunidad!