Semana por la Paz 2026: desde Ipiales, la Iglesia llama a reconstruir la convivencia y defender la vida

Bajo el lema “La paz nos llama, nos mueve, nos une”, se desarrolla la Semana por la Paz 2026, una iniciativa que invita a la sociedad a reflexionar sobre los desafíos que enfrenta Colombia y sobre la responsabilidad colectiva de construir escenarios de reconciliación, diálogo y respeto por la vida.

En medio de las dificultades que atraviesan diferentes territorios del país, la Diócesis de Ipiales plantea que la paz no puede entenderse únicamente como la ausencia de confrontaciones o violencia. Desde la perspectiva de la Iglesia, también implica enfrentar las causas que generan división, exclusión, pobreza, intolerancia y pérdida de confianza entre ciudadanos e instituciones.

El obispo de la Diócesis de Ipiales, monseñor José Saúl Grisales Grisales, extendió un mensaje a la comunidad en el marco de esta jornada y llamó a asumir la construcción de paz como una responsabilidad que compromete a todos los sectores de la sociedad.

Desde su postura pastoral, el prelado sostiene que la defensa de la vida, la dignidad humana, el perdón, la reconciliación y la capacidad de escuchar al otro deben ocupar un lugar central en cualquier esfuerzo por alcanzar una paz duradera.

Para la Iglesia, hablar de paz también significa reconocer las heridas que persisten en las comunidades y generar espacios donde las diferencias puedan tramitarse mediante la palabra y no mediante la violencia. En ese sentido, la Semana por la Paz representa una oportunidad para que familias, instituciones educativas, organizaciones sociales, comunidades indígenas, autoridades y ciudadanía revisen su manera de relacionarse y contribuyan a transformar los conflictos cotidianos.

Desde la Diócesis de Ipiales se plantea además que la paz debe comenzar en los territorios y en las relaciones más cercanas: en la familia, en las instituciones educativas, en los barrios, en las comunidades y en los espacios donde diariamente se toman decisiones que afectan la vida de otras personas.

“La paz nos llama, nos mueve, nos une” adquiere así un significado particular para una región fronteriza como Nariño, donde las comunidades han vivido distintas expresiones de violencia y también han demostrado históricamente su capacidad de organización, solidaridad y resistencia.

El llamado de la Iglesia Católica es a no permanecer indiferentes frente al dolor de quienes sufren y a comprender que la construcción de paz requiere compromisos concretos. Para monseñor José Saúl Grisales Grisales, la fe cristiana debe traducirse en acciones que protejan la vida, promuevan la justicia, fortalezcan la fraternidad y permitan avanzar hacia una sociedad en la que las diferencias no sean motivo de confrontación, sino una oportunidad para encontrarse.

En el marco de esta Semana por la Paz, la Diócesis de Ipiales invita a orar, dialogar, escuchar y actuar, entendiendo que la reconciliación no depende únicamente de quienes ejercen funciones públicas o participan en procesos de paz, sino también de las decisiones que cada ciudadano adopta frente al otro.

La invitación, desde la Iglesia, es a convertir la paz en una tarea cotidiana y colectiva: una construcción que comienza con el respeto por la vida y la dignidad de cada persona y que exige voluntad para superar el odio, la indiferencia y la violencia.

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