Seguridad Marítima intensifica operaciones contra la pesca no reglamentada en aguas internacionales

La presencia naval busca frenar el impacto de la pesca no reglamentada sobre los ecosistemas marinos

Las autoridades marítimas y navales de distintos países han reforzado sus patrullajes preventivos en zonas estratégicas del océano con el propósito de proteger la fauna marina frente a la creciente amenaza de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), una actividad que continúa afectando la biodiversidad, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y la seguridad marítima internacional.

Estos operativos se concentran principalmente en áreas cercanas a las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE), corredores de alta biodiversidad y rutas utilizadas por grandes flotas pesqueras internacionales, donde las autoridades incrementan la vigilancia para detectar actividades sospechosas y garantizar el cumplimiento de la normativa marítima vigente.

La pesca no reglamentada representa una amenaza mundial

La pesca INDNR es considerada por organismos internacionales como una de las mayores amenazas para la conservación de los océanos. Este tipo de actividad permite la captura de especies sin controles adecuados, afecta poblaciones de peces, incrementa la captura incidental de tiburones, tortugas, aves y mamíferos marinos, además de generar importantes pérdidas económicas para los países costeros y las comunidades que dependen de la pesca legal.

En muchas ocasiones estas embarcaciones operan en aguas internacionales, donde los mecanismos de control son más complejos y requieren cooperación entre diferentes Estados, organismos regionales de ordenación pesquera y autoridades navales.

Patrullajes preventivos y monitoreo permanente

Los operativos marítimos combinan la presencia de buques guardacostas, aeronaves de vigilancia, sistemas satelitales, radares costeros y monitoreo mediante el Sistema de Identificación Automática (AIS), herramientas que permiten seguir el desplazamiento de embarcaciones y detectar posibles irregularidades.

Cuando se identifican comportamientos sospechosos, las unidades navales pueden realizar inspecciones, verificar documentación, revisar artes de pesca y comprobar el cumplimiento de las normas internacionales de conservación de los recursos marinos. Estas acciones también buscan prevenir otras actividades ilícitas como el contrabando, el tráfico de especies y delitos transnacionales relacionados con el mar.

Colombia fortalece su compromiso contra la pesca ilegal

En Colombia, entidades como la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), la Comisión Colombiana del Océano (CCO), la Dirección General Marítima (DIMAR) y la Armada Nacional han reiterado su compromiso para combatir la pesca ilegal mediante acciones coordinadas de vigilancia, inspección y cooperación internacional.

Durante la conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra la Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada, las autoridades recordaron que proteger los recursos marinos es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria, conservar la biodiversidad y asegurar el sustento económico de miles de familias que viven de la pesca artesanal.

Cooperación internacional, una pieza clave

Debido a que gran parte de estas actividades ocurre fuera de las aguas jurisdiccionales de los países, la cooperación internacional resulta indispensable.

Las armadas y autoridades marítimas intercambian información de inteligencia, realizan ejercicios conjuntos y fortalecen los mecanismos de vigilancia para identificar embarcaciones involucradas en pesca no reglamentada y facilitar eventuales sanciones cuando ingresan a jurisdicciones nacionales.

Asimismo, diferentes organizaciones promueven acuerdos para mejorar la trazabilidad de los productos pesqueros y dificultar la comercialización de capturas obtenidas ilegalmente.

Protección de la fauna marina

Las medidas preventivas no solo buscan proteger las especies de interés comercial.

Los patrullajes también ayudan a reducir la captura incidental de animales marinos protegidos como tiburones, mantarrayas, tortugas, delfines y cetáceos, además de contribuir a la conservación de ecosistemas vulnerables como arrecifes coralinos, montes submarinos y áreas de reproducción de diversas especies.

Especialistas coinciden en que una vigilancia permanente, acompañada de cooperación internacional y tecnologías de monitoreo, constituye una de las herramientas más efectivas para preservar los océanos frente a la presión que ejercen las actividades pesqueras no reguladas.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest