Sector agropecuario de Cundinamarca recibe apoyo millonario para enfrentar desafíos de 2026

El sector agropecuario de Cundinamarca, considerado el motor de la economía departamental y uno de los pilares de la seguridad alimentaria nacional, recibe el año 2026 con importantes respaldos institucionales y financieros que buscan fortalecer la producción, mejorar la competitividad y garantizar condiciones dignas para las familias campesinas.

Con una inversión superior a $7.900 millones, la Gobernación de Cundinamarca confía en fortalecer la producción agrícola y dinamizar la economía de los comercios del sector mediante las tarjetas «Sembrando 2.0». Este programa representa uno de los esfuerzos más ambiciosos de la administración departamental para apoyar directamente a los pequeños y medianos productores en la adquisición de insumos agrícolas, cuyo costo se ha incrementado significativamente en los últimos años debido a la inflación, la devaluación del peso frente al dólar y las disrupciones en las cadenas de suministro globales.

Más de 26.000 campesinos cundinamarqueses serán beneficiarios directos de este programa, que avanza en la entrega de incentivos económicos mediante tarjetas prepagadas que pueden ser utilizadas en establecimientos comerciales autorizados para la compra de semillas certificadas, fertilizantes, agroquímicos, herramientas, elementos de protección personal y otros insumos necesarios para la producción agropecuaria. Esta modalidad de entrega garantiza que los recursos lleguen directamente a los productores y se utilicen específicamente para los fines previstos.

El programa «Sembrando 2.0» representa una evolución del modelo tradicional de apoyo al campo. En lugar de entregar insumos físicos que no siempre corresponden a las necesidades específicas de cada productor o cultivo, las tarjetas permiten que cada beneficiario tome decisiones autónomas sobre qué insumos adquirir según sus requerimientos técnicos, características del suelo, tipo de cultivo y momento del ciclo productivo. Esta flexibilidad ha sido muy valorada por las organizaciones campesinas y ha incrementado la efectividad del apoyo gubernamental.

El gobernador Jorge Emilio Rey ha enfatizado que el apoyo al campo es una prioridad estratégica de su administración. «El campo cundinamarqués es el motor de nuestra economía. Seguimos acompañando a los productores para que produzcan más, con mejor calidad y reciban un pago justo por su esfuerzo. Nuestra meta es que cada familia campesina vea recompensado su trabajo con mayores ingresos y mejores condiciones de vida», señaló el mandatario durante la socialización del programa en varios municipios del departamento.

Paralelamente, la administración departamental ha firmado seis nuevos convenios con municipios para fortalecer la producción agropecuaria en sectores específicos. Los acuerdos incluyen a los municipios de Caparrapí, Nocaima, Útica, Quebradanegra, Gachalá y Simijacá, con una inversión cercana a los 1.000 millones de pesos. Estos convenios están dirigidos especialmente a mejorar las condiciones del sector panelero, frijolero y ganadero, tres actividades productivas fundamentales para la economía rural de estas regiones.

En las provincias del Gualivá y el Bajo Magdalena, la Gobernación avanza en la reactivación del sector panelero, uno de los más representativos de la región. Más de 250 unidades productivas se verán beneficiadas con estrategias que buscan no solo fortalecer la economía local, sino también preservar las tradiciones rurales asociadas a la producción de panela, un alimento básico en la dieta de los colombianos y un producto de identidad cultural para muchas comunidades campesinas.

El sector panelero enfrenta desafíos estructurales que incluyen la antigüedad de los trapiches, las bajas eficiencias en la transformación del jugo de caña, las limitaciones en acceso a mercados diferenciados, la informalidad en las relaciones laborales y la competencia de edulcorantes industriales. Los convenios suscritos contemplan apoyo técnico para modernización de trapiches, implementación de buenas prácticas de manufactura, certificación de calidad, fortalecimiento organizacional y acceso a nuevos mercados que valoren la panela orgánica o de comercio justo.

En el municipio de Gachalá, el plan se centra en apoyar a los productores de fríjol con la entrega de tutores inmunizados. Esta intervención técnica contribuye a evitar la tala de árboles para obtener tutores, promueve la sostenibilidad ambiental del cultivo y mejora los rendimientos al proporcionar estructuras duraderas y adecuadas para el crecimiento de las plantas trepadoras. El fríjol es un componente esencial de la dieta colombiana y un cultivo tradicionalmente manejado por pequeños productores en zonas de ladera.

La ganadería en municipios como Simijacá también recibirá atención especial mediante programas de mejoramiento genético, establecimiento de bancos de forraje, implementación de sistemas silvopastoriles y capacitación en buenas prácticas ganaderas. El sector ganadero cundinamarqués produce significativos volúmenes de leche que abastecen tanto el consumo local como la industria de transformación láctea de Bogotá y la región.

Un componente fundamental del apoyo departamental al sector agropecuario es la comercialización. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural ha venido implementando estrategias de promoción y fortalecimiento a pequeños productores que incluyen la logística para la realización de Mercados Campesinos en Bogotá, ruedas de negocios, circuitos cortos de comercialización y la Agro Vitrina. Estos mecanismos han beneficiado a 3.851 productores de 64 municipios, con una inversión departamental superior a $2.073 millones.

«Con estos eventos lo que hemos querido es promover la organización social, la asociatividad y la consolidación de alianzas entre productores y consumidores, resaltando el trabajo del campesino y su valioso aporte al desarrollo económico, social y cultural del departamento», explicó la secretaria de Agricultura en ejercicios anteriores de rendición de cuentas.

Los Mercados Campesinos se han consolidado como espacios donde los productores venden directamente sus productos a los consumidores, eliminando intermediarios que tradicionalmente se apropian de márgenes significativos de la cadena de valor. Este esquema de comercialización permite que los campesinos reciban un mejor precio por sus productos y que los consumidores accedan a alimentos frescos, de calidad y a precios más competitivos.

La Gobernación también mantiene una alianza estratégica con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), por valor de $3.016 millones, enfocada en reducir el hambre y mejorar la seguridad alimentaria en el departamento. El programa se ejecuta principalmente en la provincia de Sumapaz, abarcando los municipios de Arbeláez, Cabrera, Fusagasugá, Granada, Pandi, Pasca, San Bernardo, Silvania, Tibacuy y Venecia, además de extenderse a otras provincias que incluyen un total de 78 municipios.

«Al emprender este programa, nuestro objetivo es reducir el hambre en la región. Con esta inversión buscamos organizar y comprender mejor las dinámicas de distribución, para garantizar que los campesinos reciban un precio justo por sus productos y, al mismo tiempo, que los consumidores accedan a una canasta familiar que no se vea afectada por la inflación», expresó el gobernador Rey al formalizar la alianza con la FAO.

El programa con FAO incluye componentes de fortalecimiento organizacional de productores, análisis de cadenas de valor, identificación de cuellos de botella en los sistemas de comercialización, diseño de estrategias de agregación de valor, acceso a mercados institucionales y promoción de circuitos cortos de comercialización que conecten directamente a productores con consumidores.

La infraestructura productiva también ha sido objeto de atención. La rehabilitación de distritos de riego es fundamental para garantizar agua en épocas de escasez. Varios distritos presentaban situaciones críticas que dificultaban su operatividad, con sistemas de captación, conducción y disposición del recurso hídrico deteriorados o inhabilitados. La Secretaría de Agricultura ha intervenido estos problemas mediante la rehabilitación de líneas de conducción y distribución con tubería de diferentes diámetros y accesorios, optimizando el funcionamiento de los sistemas.

El acompañamiento técnico es otro pilar del apoyo departamental. Equipos de profesionales (ingenieros agrónomos, ingenieros agrícolas, zootecnistas, médicos veterinarios) realizan visitas periódicas a las fincas, brindan asesoría técnica personalizada, capacitan en nuevas tecnologías productivas, promueven la adopción de buenas prácticas agrícolas y pecuarias, y acompañan procesos de certificación y acceso a mercados diferenciados.

La Gobernación también ha entregado maquinaria y equipos a asociaciones campesinas y alcaldías municipales. Tractores, motocultivadores, desgranadoras, despulpadoras, equipos de beneficio de café, molinos, empaques al vacío y otra maquinaria han llegado a decenas de municipios, facilitando las labores de siembra, cosecha, poscosecha y transformación primaria de productos agrícolas.

Un ejemplo emblemático es el municipio de Nemocón, que ha consolidado el banco de maquinaria más grande del departamento, la cual se encuentra al servicio de pequeños y medianos productores. Este modelo permite que campesinos con recursos limitados accedan a maquinaria de alto costo mediante alquiler subsidiado, reduciendo costos de producción y mejorando la eficiencia de las labores agrícolas.

El enfoque del apoyo departamental también contempla la sostenibilidad ambiental. Se promueven sistemas agroforestales que integran cultivos agrícolas con especies arbóreas, conservando biodiversidad y generando servicios ecosistémicos. Se impulsa la agricultura orgánica y las prácticas agroecológicas que reducen la dependencia de agroquímicos sintéticos. Se fomenta la conservación de suelos mediante prácticas de labranza mínima, rotación de cultivos, abonos verdes y control biológico de plagas.

Las mujeres rurales también han sido beneficiarias especiales de programas departamentales. Se reconoce su papel fundamental en la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria familiar y la economía del cuidado. Programas específicos han fortalecido emprendimientos liderados por mujeres en áreas como transformación de alimentos, artesanías, turismo rural comunitario y producción de alimentos orgánicos.

Los jóvenes rurales representan el futuro del campo cundinamarqués. Sin embargo, la migración juvenil hacia las ciudades en busca de mejores oportunidades educativas y laborales amenaza la continuidad de la producción agropecuaria. Por ello, programas de relevo generacional buscan hacer atractiva la permanencia en el campo mediante acceso a educación técnica y tecnológica agropecuaria, créditos blandos para jóvenes emprendedores, conectividad digital en zonas rurales y oportunidades de asociatividad y comercialización.