
Un silencio de miedo
Hemos llegado a un punto en el que el país vive un silencio de miedo por las venganzas y las retaliaciones.

Hemos llegado a un punto en el que el país vive un silencio de miedo por las venganzas y las retaliaciones.

El saboteo al gobierno de Colombia me da esperanza, porque algo debe estar haciendo mella en el verdadero poder.

La reflexión es sobre la manera como ejercemos la administración de todo aquello que se nos ha confiado para hacerlo fructificar.

Nos parece inconcebible que, durante la atención de la emergencia, en las alcantarillas del sector de Torobajo, los operarios se vieran obligados a sacar hasta llantas viejas, aparte de toda una miscelánea de objetos inservibles, arrojados allí por la gente que confunde los sumideros con botaderos de basura.

Cuando Gandhi estudiaba Derecho en Londres, un profesor de apellido Peters le tenía mala voluntad; pero el alumno Gandhi nunca le bajó la cabeza y eran muy comunes sus encuentros.

Todos añoramos aquel pasado glorioso del fútbol colombiano, apenas fue hace unos 15 años atrás, el balompié gozó de elogios.

Parece que la idea que hemos dado
desde esta columna de que la Caja Agraria como Banco Estatal entre a competir desde lo público se va convirtiendo en realidad, si no se crea un Banco del Estado de Colombia.

Cuando no se tiene claro en que consisten los derechos se termina creyendo que son los mismos privilegios.

Lo que se anuncia para Pasto y nuestro departamento de Nariño en general, es una temporada invernal de gran intensidad, puesto que se sigue bajo la influencia del fenómeno de la niña y ya sabemos que esto se constituye en un anuncio certero de que vamos a tener aguaceros históricos.

Lastimosamente en Colombia se hace realidad la frase que hemos crecido en una cultura mafiosa, en donde a la mínima oportunidad, le sacamos ventaja a todo, así pasemos por encima de lo que tengamos que pasar.