
El reciente ataque ocurrido a mediados de diciembre en el centro de Siria, en el que murieron dos soldados estadounidenses y un traductor civil, ha abierto un nuevo interrogante sobre la presencia de simpatizantes del grupo Estado Islámico (EI) dentro de las fuerzas de seguridad sirias. El agresor, abatido tras el ataque, resultó ser un miembro infiltrado de ese cuerpo que actuó inspirado por la ideología yihadista.
El suceso ha puesto en evidencia las debilidades estructurales del aparato de seguridad del país. Según explicó el periodista e investigador sirio Subhi Franjieh en el medio londinense Al Majalla,









