Se prendió la fiesta…en Pasto se habla solo de Caraval

Son distintas las versiones que configuran el origen de la llegada de la

Familia Castañeda a la ciudad de Pasto, la aparición más antigua se remonta al

año 1928 y con ella se abre oficialmente los tres días más alegres del años: el Carnaval de Negros y Blancos.

Se trata de una familia de campesinos que venía de el corregimiento de  Encano, haciendo su paso por Pasto, para visitar la Virgen de Las Lajas y pagarle una promesa. A decir por su equipaje, la familia de forasteros estaba cargada de cachivaches, corotos, petacas, utensilios e incluso animales domésticos que habían reunido para su viaje.

¡Viva la Familia Castañeda! Fue el grito histórico que resonó por toda la ciudad.

Otras versiones refieren  que la llegada de la Familia Castañeda a Pasto habría ocurrido en el año 1932, cuando unos colonos provenientes de Antioquia llegaron a la capital nariñense, después de muchos años de haber vivido en el Oriente. En esta misma perspectiva concuerda el relato del periodista Neftalí Benavides Rivera.

“…El 4 de enero de 1939, una cabalgata de más de ciento cincuenta jinetes se

aprestaba a “ambientar” los juegos del 5 y 6 de enero y, para ello, se habían

concentrado frente al edificio de los cuarteles del Batallón Boyacá… a las tres de

la tarde y cuando todos los jinetes se hallaban listos para el desfile, una familia

compuesta por el padre, la madre, dos chicas preciosas, niños, tres jóvenes que

cabalgaban en cansados jamelgos, iba seguida por peones que arreaban las

acémilas cargadas de petacas, baúles y haciendo esfuerzos para que unos cerdos

y ovejas no se desmandaran y llevando a cuestas jaulas con loros y micos, y sin

olvidar la “mica”, la que iba atada por “única oreja” de una de sus cargas, hacía la

entrada por la ciudad”.

Entre tanto,  Para la historiadora y Presidenta de la Academia Nariñense de Historia, Lidia Muñoz Cordero sostiene que para el año de 1932 se incorpora al Carnaval del día 4 de enero, Pericles Carnaval, personaje urbano que da la bienvenida a la honorable “Familia Castañeda”, quedándose en la ciudad para disfrutar del juego de negros y blancos.

Este singular personaje, “Pericles Carnaval”, con lenguaje festivo y de buen

sentido del humor, se encarga de recibir con un discurso a la familia forastera al

que debe responder “Papá Castañeda”. Ambos personajes fueron representados

durante varios desfiles por el señor Javier Guerrero y don Alfredo Torres Arellano,

respectivamente.

Otros relatos refieren  que Pericles Carnaval rememora aquel personaje épico

de la antigua Grecia, conocido como modelo de hombre de Estado democrático,

sobre el cual Karina Donángelo Katsellis escribió:

“…Cuando se quiere personificar el período de grandeza de Atenas, se ha

hablado siempre del “siglo de Pericles”, por haber estado gobernada la ciudad por

uno de los jefes más notables que tuvo a lo largo de su historia […] Poseía este

hombre genial algo que constituía principal motivo de admiración para los griegos:

una oratoria fácil y convincente que se apoyaba siempre en la verdad y no temió

las críticas de aquellos a quienes acusaba, incluso de sus propios

conciudadanos”.

Otros investigadores señalan que, en medio de la euforia, don Pericles, como buen

anfitrión de la fiesta carnavalera, “invita al juego limpio, a vivir en fraternidad,

alegría y respeto el Carnaval; decreta el cese de hostilidades cotidianas, del

aburrimiento y la tristeza y desata la memoria colectiva para que desfilen las

estampas típicas, los cuadros de la remembranza, las bandas musicales y las

coreografías. En fin, autoriza a miles de nariñenses y visitantes a gozar la

festividad. Finalmente, advierte: “Queda terminantemente prohibido prohibir”.

Se suman a las estampas del 4 de enero, otros pintorescos personajes que suelen

representarse durante los desfiles: la abuela extravagante, la hija que, estando

embarazada, se alista para casarse de blanco, niños traviesos (adultos

caracterizados), mujeres de “vida alegre” (hombres disfrazados) y el cura borracho.

Año tras año, los personajes de la Familia Castañeda son representados en cada

desfile, rememorando su particular composición, estampas y parafernalia. Las

representaciones de teatro, personajes, íconos y costumbres tan características

del 4 de enero ponen de presente el componente hispano del Carnaval Andino de

Negros y Blancos, al que hace referencia Lydia Inés Muñoz Cordero (1998).

El principal retrato alegórico de este día de fiesta es el paso de una familia

transeúnte que fue “invitada a disfrutar de las fiestas, simbolizando desde

entonces el encuentro, el retorno, la memoria colectiva, la hospitalidad y el

encanto y amabilidad de pastusos y nariñenses” (Rodrizales, 2011).

 “…El desfile de la familia Castañeda es, en el fondo, mostrarnos a nosotros mismos y a los extraños que nos visitan. Es mostrar nuestras costumbres, nuestro dolor y nuestras esperanzas, por eso es uno de los desfiles más autóctonos, más sonoros y sinceros de nuestras fiestas de principio de año”.

En resumen, La Familia Castañeda llega cada año a las calles de Pasto, con sus

murgas, sus orquestas y sus cachivaches para recordarles a los habitantes

de estas agitadas conglomeraciones humanas, que ellos, nuestros campesinos, también tienen derecho a ser escuchados, como cualquier hombre de la tierra…”.

Ante cualquier asomo de distanciamiento social, económico o político, el desfile de

llegada de la Familia Castañeda, durante el Carnaval de Negros y Blancos, rinde

homenaje a la familia campesina y el sector rural de la ciudad; aviva el escenario

para el reencuentro, la identidad regional y la integración popular a través del

festejo, el juego y la hospitalidad.

En este nuevo año  2026 se cumplen 100 años del Corso de Flores, el primer desfile formal y masivo de la ciudad de Pasto y el antecedente más inmediato del Carnaval de

Negros y Blancos; por lo cual, este 4 de enero será la temática principal para los

actores de la senda; estas son las estampas para este año:

– Llegada de la Familia Castañeda.

– Romelia y el cantar de los calzones.

– Santos y vacas locas Obonuco años 90.

– Corso, prólogo del Carnaval. Festival estudiantil 1926.

– San Pedro de la laguna y sus vacas locas en el carnaval.

– «Con el permiso de la Michita Linda».

– ¡Ey, llegaron los Castañeda!

– La serpentina 1926, «símbolo de juego y cultura».

– «De la flor al Carnaval».

– Culturas migrantes en el corso de 1927.

– El Corso de Flores, «cien años floreciendo cultura y alegría».

– Los oficios de antaño de Pasto se toman el carnaval.

– El encanto y el espanto.

– «Del campo al carnaval».

– «Las mingas de val en Carnaval».

– Gualmatán, tierra de flores.

– Génesis del carnaval andino.

– «Herencia de ritmos y alegrías: Cien años de tradición».

– Madre tierra, Pacha Mama guardiana de vida.

– El enteje, minga y fiesta en el Carnaval.

– Una tierra que canta al hablar.