El exintegrante de la Fuerza Pública planteó un desafío al mandatario y aseguró que estaría dispuesto a “tragarse sus palabras” si durante los próximos cuatro años se producen avances concretos en seguridad y en las condiciones de los uniformados.
El sargento en retiro identificado como Sargento R. lanzó un fuerte desafío al presidente Abelardo de la Espriella, en medio del debate nacional sobre las prioridades que deberá asumir el nuevo Gobierno en materia de seguridad, orden público y lucha contra las organizaciones criminales.
A través de sus declaraciones, el exuniformado puso sobre la mesa varios de los principales problemas que, según su perspectiva, deberán ser enfrentados por la administración nacional. Entre ellos mencionó la inseguridad, el narcotráfico, los cultivos de coca, el desempleo, las masacres y los ataques perpetrados por grupos armados.
El sargento también hizo énfasis en la situación de los integrantes de la Fuerza Pública y en la necesidad de avanzar en la nivelación salarial de los militares y policías, una de las reivindicaciones que ha cobrado relevancia entre sectores de la institución.
En tono desafiante, manifestó que estaría dispuesto a reconocer públicamente que se equivocó si el Gobierno logra cumplir los objetivos planteados durante su mandato.
“Me trago mis palabras y me uno a su patria boba”, fue la expresión utilizada inicialmente por el sargento, quien posteriormente hizo una precisión sobre sus palabras y se refirió a una eventual “patria milagro” si los resultados llegan a producirse.
Las declaraciones se conocen después de que De la Espriella, durante su posesión, planteara una postura de mano firme frente a las estructuras criminales y ordenara a las Fuerzas Militares y a la Policía avanzar contra los grupos que amenacen la seguridad del país.
El reto planteado por el exuniformado abre nuevamente la discusión sobre la capacidad del Gobierno para convertir sus promesas de campaña y sus anuncios iniciales en resultados medibles. Seguridad, reducción de la violencia, lucha contra el narcotráfico y mejores condiciones para la Fuerza Pública estarán entre los principales indicadores con los que sus críticos y seguidores evaluarán la gestión presidencial.
Por ahora, el desafío queda planteado: cuatro años para demostrar resultados y, eventualmente, conseguir que uno de sus críticos reconozca que estaba equivocado.




