Santa Fe se vio mal en Argentina y la clasificación parece un milagro

Independiente Santa Fe vivió una noche oscura en Argentina y complicó seriamente su futuro en la Copa Libertadores. El equipo bogotano cayó 2-1 ante Platense en la tercera fecha del Grupo E, en un partido donde nunca logró imponer condiciones ni desarrollar su idea de juego. Desde el inicio, el conjunto cardenal lució incómodo, impreciso y vulnerable, especialmente en defensa, donde sufrió constantemente con el juego aéreo. La propuesta ofensiva de Pablo Repetto, que incluyó a Facundo Fagúndez desde el arranque, no encontró respuesta dentro del campo y dejó al equipo sin profundidad ni claridad.

Un plan sin respuesta

Platense tomó el control del partido con autoridad, manejó los tiempos y atacó por las bandas con insistencia. Santa Fe reaccionó de forma intermitente, pero nunca sostuvo un ritmo competitivo que le permitiera equilibrar el juego. La defensa mostró grietas preocupantes y el equipo dependió en exceso de Andrés Mosquera Marmolejo, quien evitó la caída de su arco en varias ocasiones. Antes del descanso, el conjunto argentino generó las opciones más claras, explotó los centros y dejó en evidencia la fragilidad del rival. Cada aproximación generó sensación de peligro ante un Santa Fe que no logró ajustar marcas ni cortar circuitos ofensivos.

En el segundo tiempo, la historia no cambió. Repetto movió piezas en defensa buscando mayor solidez, pero Platense mantuvo la presión y encontró el gol a través de su arma más efectiva: el juego aéreo. Tomás Nasif abrió el marcador al minuto 57 y, pocos minutos después, Mateo Medina amplió la ventaja tras otro centro. Santa Fe quedó golpeado, sin reacción anímica ni futbolística para revertir la situación.

Al borde de la eliminación

El descuento de Fagúndez en el tiempo añadido solo maquilló el resultado. Santa Fe quedó último del grupo con un punto de nueve posibles y ahora necesita un triunfo urgente ante Corinthians para seguir con vida. La derrota dejó más dudas que certezas y encendió las alarmas en un equipo que perdió solidez, confianza y margen de error en el torneo continental.

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