Salvar vidas es lo importante

En Colombia, el Sistema de Seguridad Social en Salud es un caos y las personas tienen que padecer un viacrucis.
Luis Eduardo Solarte.

Por: Luis Eduardo Solarte Pastás

En Colombia, el Sistema de Seguridad Social en Salud (S.S.S) es un verdadero caos; no obstante, la cantidad de normas que lo reglamentan, a diario se observa que las personas que de una u otra manera lo integran, tienen que padecer un verdadero viacrucis, una agonía, para lograr ser atendidos de acuerdo con su dignidad humana.

En primer lugar, las Entidades Promotoras de Salud (E.P.S) y las Instituciones Prestadoras de Salud (I.P.S), como se dice en el argot popular, “maman gallo” hasta más no poder para cumplir con la obligación que les corresponde de dar citas médicas y odontológicas, sin mayores contratiempos y trámites, a quienes las necesitan con suma urgencia.

En segundo lugar, si alguien contó con suerte para obtener una cita en un tiempo demasiado prolongado, el día en que tendrá que acudir a ella, deberá verse abocado a sufrir, soportar, otro calvario, con los médicos, odontólogos y demás personal paramédico a fin de ser atendido con calidad y calidez.

En un esfuerzo por defender la dignidad del ser humano y pretender erradicar el mal trato que en ocasiones se suele dar a los pacientes por las E.P.S, I.P.S, Hospitales, Clínicas y Centros de Salud, existe la Ley Estatutaria 1751 de 2015, cuyo objeto primordial es garantizar el derecho fundamental de la salud de los colombianos.

Sin embargo, al igual que muchas otras leyes, esa norma se la pasan por la faja, la violan sin mayores escrúpulos y consideraciones, sin que haya autoridad que la haga cumplir y respetar a cabalidad, como es el caso de la Superintendencia Nacional de Salud.

Frente a todo lo que está aconteciendo se ha llegado a un alto grado de la deshumanización de la relación médico-paciente. No existe un eficaz y auténtico empeño, por todos los que conforman el Sistema de Seguridad Social en Salud, por mejorarla y optimizarla.

De ahí que, se hace urgente que cambien de actitud y brinden a los pacientes lo mejor de sí para que luego no tengan que arrepentirse toda su vida, cuando por culpa de su negligencia e irresponsabilidad alguien de ellos se les muere en sus manos y ante sus propios ojos.

Que los directores y gerentes de las entidades de salud se preocupen por ser los primeros en desarrollar una positiva y eficiente campaña de divulgación de los Derechos del Enfermo que vaya más allá de pegar afiches en las carteleras de las E.P.S., las I.P.S., los hospitales, clínicas y centros de salud.

La ética médica y odontológica en el campo de la salud parece ser cosa de otros tiempos. Hoy en día las universidades que preparan a los profesionales en esas dos áreas, pareciera interesarles más la obtención de mayores ingresos económicos, mediante los altos costos que cobran por las matriculas, que por formarlos con principios nobles y altruistas para que en el ejercicio de sus funciones coadyuven en la salvación de vidas o hacerlas menos traumáticas.

¡Es hora de empezar a acabar con la deshumanización de la salud! Y esperemos, que en el actual gobierno del presidente Gustavo Petro, se logre ese objetivo porque sólo así será posible también hacer de Colombia una “potencia de vida”.

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