Ricaurte Losada Valderrama

Salud y vida, paz, justicia, transparencia

Las cosas evidentes también es mejor explicarlas, pues así se interiorizan más y se hacen  propiedad y patrimonio  de quienes las leen, ven o escuchan. Lo digo porque siempre en mis análisis en radio me despido con las palabras, salud y vida, paz, justicia, transparencia y de hoy en adelante haré lo mismo en mis columnas.

Cuando  llegó el virus del covid 19, convertido en pandemia, terminaba los análisis en radio diciendo, salud y vida, pues era evidente que había, más que nunca que hacer énfasis en lo que siempre es y será más importante y necesario: la salud y la vida.  Y como es evidente que de la primera depende la segunda, las continué utilizando, pues además de que el virus no ha desaparecido, sobre ellas se debe insistir siempre para posesionarlas como las prioridades que debemos tener siempre todos los humanos, independientemente de cualquier circunstancia.

Luego incluí la paz, por ser entre las tantas necesidades colombianas y planetarias, quizás la más urgente, entre las urgentes. Sin paz la vida corre peligro siempre, se detiene el desarrollo, se deslegitima el Estado y se vive en medio de la zozobra  y la desesperanza. Pero además, la guerra genera corrupción, es corrupción y ésta  y la guerra son los principales cánceres colombianos que se alimentan mutuamente.

También me despido con la palabra justicia, no solo por haber padecido la injusticia de la propia justicia y estarla viviendo como tantos colombianos, sino porque ella es entre muchas cosas sinónimo de paz, valor, principio esencial y derecho fundamental de nuestro sistema jurídico, pisoteado de manera frecuente por la justicia de la propia justicia y, por ende, para generar mayor conciencia sobre la imperiosa necesidad de conseguirla y de hacerle las reformas pendientes desde hace mucho tiempo, a efecto de que ella deje de campear y se convierta la justicia en un propósito cardinal de la sociedad y del Estado.

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Y finalizo siempre con la palabra transparencia que debiera ser el derrotero y el propósito de todas las actuaciones y acciones humanas que permitan construir una sociedad distante de la corrupción, dispuesta a cumplir la normatividad vigente y a actuar bajo los parámetros de la honradez, el decoro y la decencia.

Y aunque he venido hablando de las referidas palabras para que mis amables lectores perciban con mayor  amplitud, por qué las voy a emplear  siempre al finalizar mis columnas, nos encontramos señoras y señores lectores, en ocho días, siempre invocando  salud y vida, paz, justicia, transparencia, no sin antes invitarles a expresar si está bien que así sea o, al contrario, por cuáles y por qué las debo reemplazar, pues continuaré cada vez que sea oportuno y pertinente invocando la participación como elemento esencial de la democracia y como factor indiscutible del bienestar y el desarrollo humano, sin la cual el poder estará radicado en unas minorías y, por ende,  seguirá siendo uno de los factores esenciales para que en Colombia tengamos una democracia incompleta y recortada.

Salud y vida, paz, justicia, transparencia.

PD. Y permítanme celebrar con ustedes el hecho de que se han vendido 11.700 ejemplares de mi libro, La Justicia al Servicio de la Política.

@ricaurtelosada