Nuevos detalles sobre la autopsia del cantante Michael Jackson han vuelto a generar impacto años después de su muerte. El informe forense confirmó que el artista falleció a causa de una intoxicación aguda por propofol, un potente anestésico que normalmente se utiliza en hospitales durante cirugías y que no está indicado para tratar el insomnio.
Según las investigaciones, el cantante sufría insomnio crónico y recibía varios medicamentos para poder dormir. Entre las sustancias encontradas en su organismo estaban el propofol y diferentes benzodiacepinas, que en conjunto provocaron un paro cardíaco.
El informe también reveló que el medicamento fue administrado en un entorno doméstico y sin los equipos médicos necesarios para controlar adecuadamente los signos vitales del paciente. Esa práctica fue considerada extremadamente peligrosa y fue uno de los factores clave en la investigación sobre su fallecimiento.
La autopsia determinó que la muerte del artista no fue natural, sino un homicidio involuntario, ya que el anestésico fue administrado por su médico personal, ****. Posteriormente, el doctor fue juzgado y condenado por homicidio involuntario debido a su responsabilidad




