Los recientes estudios de centros de investigación económica encendieron las alertas sobre la situación del mercado laboral colombiano. Aunque el Gobierno defendió el incremento histórico del salario mínimo para 2026 como una medida para mejorar el ingreso de los trabajadores, análisis de Fedesarrollo y de Anif muestran que el panorama presenta importantes desafíos para el empleo formal y los salarios.
Uno de los informes fue elaborado por Marcela Meléndez, directora de Fedesarrollo, junto con la economista Marcela Eslava, profesora de la Universidad de los Andes. La investigación concluyó que el 49 % de los trabajadores del país recibe ingresos inferiores a un salario mínimo, mientras que el 29 % gana un millón de pesos mensuales o menos, así lo reveló el informe publicado en La República.
Colombia revela preocupante panorama del mercado laboral
Las investigadoras señalaron que uno de los principales obstáculos para generar empleo formal son los elevados costos no salariales. En Colombia representan cerca del 60 % del salario base, una cifra muy superior a la registrada en países como Perú (27 %), Chile (28 %) y México (37 %). Según las economistas, esto demuestra que el salario mínimo legal no funciona como un piso efectivo para una gran parte de los trabajadores, especialmente quienes laboran por cuenta propia o en la informalidad.
Por su parte, un informe de Anif evidenció que cada vez más trabajadores formales reciben exactamente un salario mínimo. Durante el primer trimestre de 2026, el número de personas en esa condición pasó de 3,3 millones a 3,6 millones. El análisis, presentado por el presidente del centro de estudios, José Ignacio López, indica que muchas empresas ajustaron únicamente los salarios más bajos, mientras el resto de la escala salarial permaneció prácticamente sin cambios.
El documento también advierte que el aumento del salario mínimo amplió la brecha con los trabajadores informales, quienes ahora registran mayores ingresos por debajo del nuevo piso salarial. Para 2026, el Gobierno del presidente Gustavo Petro decretó un incremento del 23,7 %, llevando el salario mínimo a $1.750.905, más un auxilio de transporte de $249.095, para un ingreso total cercano a los dos millones de pesos. El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, afirmó que la decisión buscó proteger el poder adquisitivo de los trabajadores teniendo en cuenta la inflación, la productividad y el crecimiento económico. Sin embargo, los estudios de Fedesarrollo y Anif sostienen que el aumento también ha generado efectos sobre la estructura salarial y el comportamiento del mercado laboral colombiano. Estos informes con datos y argumentos revelan que la política del salario vital del gobierno le ha pasado factura a la clase laboral colombiana, pues el incremento del salario vital no ha beneficiado ni a los trabajadores ni a los empresarios.



