Víctor Rivas

Salario Mínimo

Por: Víctor Rivas Martínez.

Se denomina salario mínimo a la remuneración mínima que debe pagar un empleador a sus trabajadores para garantizar su subsistencia y la de su familia.

En todos los países, usualmente se fija el salario mínimo con el propósito de evitar la pérdida del poder adquisitivo del dinero de los trabajadores, durante el año que comienza.

Lastimosamente, según cifras del Dane, de los 22. 3 millones de trabajadores colombianos, solo hay 9,3 millones laborando formalmente que devengan un salario mínimo con sus prestaciones. 10 millones ni siquiera alcanzan a ganar el mínimo, y solo 3 millones, logran superar esta barrera.

El año pasado el incremento del salario mínimo fue del 10,07%. Este incremento se lo comió la inflación en los primeros ocho meses. Ya que a octubre de este año la inflación superó el 12,22%. La carestía de todos los artículos de primera necesidad cada día nos deja con menos billetes en el bolsillo y la nevera vacía.

Hoy hay sectores de trabajadores que le reclaman al gobierno un incremento del salario mínimo del 20%. En tanto que los empresarios a duras penas están dispuestos a ofrecer el porcentaje de la inflación, que según los expertos estaría alrededor del 13%. Sobre este tema el gobierno guarda prudente silencio. Ya que una cosa es estar en la oposición y otra es gobernar.

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Todo indica que el incremento salarial estará alrededor de un 15%, que sería un punto medio para dejar contentos a las partes. Con esta decisión pasaremos de 200 dólares a 230 dólares mensuales, que lastimosamente equivalen a cerca del 51% del salario mínimo de los ecuatorianos, que es de 450 dólares para el próximo año.

Subir el salario mínimo por encima del 15%, puede generar mayor desempleo y lanzar a un buen número de trabajadores a la informalidad, porque habrá empresarios que no podrán pagar este incremento.

Claro está, que al jornalero del campo, como al vendedor de mazorcas, aguacates, limones, manzanas o papas de la esquina, no le importa este incremento porque a él nadie lo protege. Su único patrón es su propio trabajo.