Un párroco cercano al empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, asesinado el miércoles 11 de febrero en el norte de Bogotá, afirmó que no existían indicios de que el crimen fuera resultado de un ajuste de cuentas o una venganza relacionada con actividades ilegales.
El religioso, monseñor Alejandro Henao de Brigard, reveló que compartió con Aponte pocas horas antes del ataque, pues el empresario había asistido a la misa en la que fue investido como Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión en la iglesia La Inmaculada Concepción. Según Henao, el empresario era una persona activa en la comunidad religiosa y no tenía implicaciones políticas o delictivas que explicaran el atentado.
Respecto a las versiones sobre amenazas, el sacerdote indicó que no tenía conocimiento de que Aponte estuviera siendo perseguido ni que hubiera recibido advertencias recientes. Además, con base en los videos y la forma en que se realizó el ataque, descartó que se tratara de un intento de secuestro: “no le iban a secuestrar sino a matar directamente”.
El crimen, que también cobró la vida del escolta del empresario, Luis Gabriel Gutiérrez, sigue siendo investigado por las autoridades. Aunque existen otras versiones, como la de un amigo que afirmó que Aponte había recibido llamadas intimidatorias antes del atentado, aún no hay una hipótesis oficial clara sobre los móviles detrás del ataque.




