Alexander Arteaga, Andrés Rivadeneira, Diego Cabanillas, José Martínez, Jorge López, Lizeth Cuatin, Jorge Quiroz y Catalina Meneses coleccionistas.
En Pasto, un grupo de adultos ha convertido su pasión por los Hot Wheels en mucho más que un juego: en un espacio de encuentro, nostalgia y creatividad. Para quienes no los conocen, los Hot Wheels no son solo pequeños carros de juguete; son vehículos miniatura cuidadosamente diseñados, con detalles, ediciones limitadas y modelos que reflejan autos reales o históricos, convirtiéndolos en objetos de colección y apreciación.
Cada reunión en el parque La Aurora permite volver a ser niños, intercambiar autos, competir en pistas y compartir historias que atraviesan generaciones. Lo que comenzó en enero de 2025 como iniciativa de amigos coleccionistas de Ipiales impulsada por Juancho Recalde y Alex Calpa hoy celebra su primer aniversario. Jorge López, uno de los organizadores, explica: “No se trata solo de jugar; coleccionar Hot Wheels es un hobby que combina paciencia, estrategia y pasión. Cada auto tiene su historia, su edición y su valor dentro de la colección”.
Durante los encuentros, los aficionados exhiben sus piezas más preciadas, intercambian modelos difíciles de conseguir y disfrutan de competencias amistosas. Estas reuniones muestran que el coleccionismo de Hot Wheels desarrolla memoria, atención al detalle y conexión social, y que el interés no tiene edad.
En Nariño, los Hot Wheels son más que juguetes: son arte en miniatura, historia sobre ruedas y un puente entre generaciones.


