Después de meses de reclamos y llamados ciudadanos, una comisión técnica recorrió el sector Los Boquerones–Chorreadero para evaluar el deterioro de la Ruta de la Esmeralda. La comunidad asegura que esta vez no aceptará más anuncios sin resultados.
Esta vez la inconformidad no se expresó mediante reuniones ni comunicados. Habitantes, líderes sociales y representantes comunitarios decidieron mostrar directamente sobre el terreno lo que durante años han denunciado: una vía que cada temporada de lluvias se convierte en un riesgo permanente para quienes dependen de ella.
El escenario fue el sector Los Boquerones–Chorreadero, zona rural de Coper y uno de los puntos que hoy concentra buena parte de las preocupaciones sobre el estado de la conocida Ruta de la Esmeralda. Luego de meses de solicitudes impulsadas por el Comité y los voceros por la Dignidad de las Vías del Occidente de Boyacá, finalmente una comisión técnica de la Gobernación llegó al lugar para verificar las condiciones reales del corredor.
La jornada reunió a integrantes de la veeduría ciudadana, líderes comunitarios, representantes municipales, personal técnico y autoridades locales. El objetivo fue revisar sobre el terreno las consecuencias que generan las lluvias sobre esta carretera estratégica para la región Durante el recorrido quedaron evidenciadas zonas cubiertas por barro, acumulación de roca, material vegetal y deslizamientos que afectan constantemente el tránsito.
Para muchos habitantes, el deterioro ya dejó de ser un problema temporal. Campesinos y transportadores aseguran que las dificultades para movilizar productos agrícolas han reducido oportunidades económicas y aumentado costos de operación. También advierten que el estado del corredor limita el ingreso de maquinaria y dificulta el desplazamiento cotidiano entre municipios. Uno de los aspectos que más resaltó la comunidad fue que por primera vez quedó un registro técnico formal sobre la magnitud del problema.
Desde la veeduría consideran que este hecho puede convertirse en un punto de partida para futuras intervenciones. Sin embargo, también dejaron una advertencia. Hasta ahora no existen fechas confirmadas de ejecución ni recursos oficialmente comprometidos. Por eso, el mensaje de la comunidad fue directo: ya no quieren más diagnósticos ni recorridos institucionales.



