El Gobierno ruso admitió que Venezuela cuenta con sistemas de defensa antiaérea suministrados por Moscú, pero señaló que esas capacidades no se emplearon de forma eficaz durante una reciente operación militar de Estados Unidos en territorio venezolano.
Según un alto funcionario ruso acreditado en Caracas, las baterías antiaéreas que forman parte del arsenal venezolano llegaron a disparar en al menos dos ocasiones contra las fuerzas estadounidenses, pero los lanzamientos no consiguieron impactar ni detener el avance de las tropas debido, en gran parte, a la falta de preparación y capacitación de los operadores militares venezolanos para manejar los complejos sistemas. El diplomático resumió la situación diciendo que poseer armamento avanzado no garantiza su utilidad sin entrenamiento adecuado.
La revelación se produce en un contexto de análisis sobre la limitada respuesta de las fuerzas venezolanas ante el ingreso de unidades estadounidenses en eventos recientes, donde aviones y helicópteros norteamericanos pudieron moverse con relativa libertad sin enfrentar una defensa activa ni coordinada.
Rusia, que ha mantenido desde hace años una estrecha cooperación militar con Venezuela, defendió la continuidad de ese apoyo y reafirmó su intención de seguir colaborando en la modernización y mantenimiento de los equipos. Sin embargo, el episodio ha puesto de manifiesto las dificultades que enfrenta Caracas para integrar plenamente las tecnologías suministradas y garantizar su operatividad en situaciones de tensión con una potencia militar como Estados Unidos.




