Petro y Caicedo

Ruptura entre Petro y Caicedo reaviva inquietudes: “La izquierda dividida no gana”

La fractura entre Gustavo Petro y el líder del movimiento Fuerza Ciudadana, Carlos Caicedo, ha encendido las alertas en las filas de la izquierda colombiana, en un momento clave de cara a las elecciones de 2026.

Qué desencadenó el quiebre

El distanciamiento entre ambos surgió tras los recientes comicios en el departamento del Magdalena, donde la bancada de Caicedo obtuvo triunfos a través de su candidata —resultado que el presidente, en Consejo de Ministros, consideró una derrota del progresismo.
Caicedo reaccionó denunciando que Petro se habría dejado influenciar por sectores políticos que, según él, no representan la izquierda auténtica; acusó a figuras de su propio bloque de copar espacios de poder, lo que, a su entender, traiciona lo que consideraba una alianza basada en ideales progresistas.

En una entrevista radial, Caicedo afirmó que la ruptura es definitiva, y dijo que el distanciamiento del Presidente no responde a una pelea personal, sino a un quiebre por decisiones “centralistas y excluyentes” que, según él, socavan el vínculo con las bases sociales.

Reacción desde adentro del progresismo

Ante la tensión, el exsenador Gustavo Bolívar hizo un llamado urgente al diálogo entre Petro y Caicedo, advirtiendo que la dispersión del voto de izquierda podría significar una derrota para sus aspiraciones en 2026. “La izquierda dividida no gana”, sentenció, al instar a un acuerdo que evite fracturas irreparables.

El temor dentro del bloque progresista es que este distanciamiento divida al electorado de izquierda y beneficie a las fuerzas de oposición, debilitando el proyecto político que alcanzó el poder en 2022.

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Qué está en juego para 2026

El rompimiento entre Petro y Caicedo pone en riesgo la unidad de los sectores de izquierda de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Si no logran reconstruir un frente común, podrían pagar en votos lo que hoy es una disputa interna por poder y representación.

Con el calendario electoral próximo, el escenario se perfila incierto. Para muchos analistas y líderes progresistas, lo que está en juego no es solo un nombre, sino el futuro de un bloque político forjado en cambios, programas sociales y promesas de transformación.

La expectativa ahora está en si ambas partes logran acercarse nuevamente, o si la división marcará el rumbo de la izquierda hacia los próximos comicios.