A sus 67 años, María Ruby Muñoz López continúa recorriendo las zonas rurales del norte de Nariño para mantener contacto directo con las comunidades cafeteras. En moto y por caminos de difícil acceso, la lideresa de San Lorenzo ha construido durante décadas una trayectoria basada en el trabajo comunitario, la defensa del campesinado y la gestión de iniciativas para mejorar las condiciones de vida en el territorio.
Liderazgo
Su relación con el campo también ha marcado la manera en que entiende el liderazgo. Para Muñoz, cumplir la palabra y responder a los compromisos adquiridos son principios fundamentales para representar a quienes viven de la actividad agrícola. Esa cercanía con los productores le ha permitido consolidar un equipo de dirigentes en San Lorenzo, Taminango y El Tablón de Gómez, municipios donde ha concentrado buena parte de su gestión.

Uno de los asuntos que más ha defendido es el mejoramiento de la infraestructura rural. Su argumento parte de una necesidad concreta: contar con caminos adecuados facilita el acceso a la educación, la salud, la comercialización y las demás actividades económicas de las comunidades. Bajo esa premisa, su gestión ha estado relacionada con la consecución de placas huella, caminos, puentes y otras obras destinadas a mejorar las condiciones de las veredas.
A estas acciones se suman proyectos como patios de secado para café, parques infantiles, adecuaciones de unidades sanitarias, reparaciones de salones comunales y estrategias orientadas a fortalecer la calidad del grano.
Trayectoria
Su experiencia en el liderazgo comunitario no comenzó con la representación cafetera. Antes fue profesora y promotora de salud, actividades que desarrolló mientras construía una vida familiar junto a sus ocho hijos. Su esposo, Luis Ramiro Rendón, también tuvo una amplia trayectoria como dirigente de San Lorenzo y representante ante el gremio cafetero, un antecedente que influyó en el camino que posteriormente asumiría Ruby.
Ahora, su recorrido encuentra un nuevo capítulo en la representación de los productores nariñenses. Con el respaldo obtenido en las elecciones del Comité Departamental de Cafeteros, Muñoz asume nuevamente el desafío de llevar las necesidades del sector a los espacios donde se toman decisiones. Su apuesta, según ha manifestado, continúa ligada a la defensa del campesinado y al propósito de servir a las comunidades rurales.
Elección con respaldo cafetero

Ruby Muñoz, oriunda de San Lorenzo, obtuvo la mayor votación en las presentes elecciones del Comité Departamental de Cafeteros de Nariño, resultado que le permitió asumir la representación de los productores del departamento. El respaldo recibido constituye un reconocimiento a la trayectoria que ha construido durante años dentro del sector y le plantea nuevos desafíos en los escenarios de decisión gremial.
Desde esta posición, la lideresa tendrá la responsabilidad de llevar las inquietudes de las familias dedicadas al cultivo del café y participar en las discusiones relacionadas con el futuro de la actividad. Su llegada al organismo también pone en primer plano la representación de San Lorenzo dentro de una región donde el café constituye una fuente fundamental de ingresos para numerosas familias rurales.
Servicial familia
El liderazgo de Ruby Muñoz también tiene una continuidad en su núcleo familiar. Ruth Rendón, una de sus hijas, siguió un camino relacionado con la participación política y el servicio comunitario. En 2023 fue candidata a la Asamblea Departamental de Nariño y obtuvo más de cinco mil votos, resultado que le permitió consolidar una presencia dentro del escenario político regional.
La relación entre madre e hija está marcada por intereses comunes como la defensa del territorio, el acompañamiento a las comunidades y la atención a las necesidades del sector cafetero. Junto con sus hermanos, Ruth también ha representado un respaldo para el trabajo que su madre desarrolla en las comunidades rurales. Esta conexión familiar muestra cómo la vocación de servicio ha trascendido generaciones.
Adecuación de vías

Para Ruby Muñoz, las vías rurales constituyen una prioridad porque de ellas dependen múltiples actividades de las comunidades. Su gestión ha impulsado iniciativas relacionadas con placas huella, caminos y puentes, pero también ha acompañado proyectos que buscan mejorar las condiciones de producción y convivencia en las veredas.
Entre las obras y acciones gestionadas aparecen patios de secado para el café, espacios recreativos, mejoramientos de unidades sanitarias y adecuaciones de salones comunales. Estas intervenciones han tenido presencia principalmente en San Lorenzo, Taminango y El Tablón de Gómez.
La apuesta parte de una visión integral del desarrollo rural: mejorar la conectividad y los espacios comunitarios puede facilitar la comercialización de productos, el acceso a servicios y las condiciones para que las familias permanezcan y desarrollen sus actividades en el territorio.




