La carrera presidencial colombiana fue sacudida este jueves, a solo diez de las elecciones, por la denuncia del candidato Rodolfo Hernández de un plan para asesinarlo y la publicación de unos videos que comprometen a la campaña de su rival, el izquierdista Gustavo Petro, en maniobras de juego sucio contra oponentes.
Hernández dijo en Miami (EE.UU.), donde hoy se reunió con la comunidad colombiana, que le han advertido que quieren atentar contra su vida, pero «no a plomo, sino a cuchillo» entre una multitud, y por eso se abstendrá de participar en actos públicos en los días que faltan para la segunda vuelta.
“Por mi seguridad”
«Por mi seguridad, y para garantizar la posibilidad de una elección democrática este 19 de junio, he tomado la decisión de cancelar todas mis apariciones públicas de aquí a las elecciones», manifestó luego en Twitter.
Con el desparpajo que lo caracteriza, el candidato de 77 años agregó en Miami: «Yo soy tan ‘salao’ que no me muero y quedo en silla de ruedas», sin dar más detalles del supuesto complot, como sucedió antes de la primera vuelta, cuando la campaña de Petro reveló también la existencia de un plan para asesinarlo en el centro del país.
«En este momento tengo la certeza de que mi vida está en riesgo», subrayó el ingeniero Hernández.
“Gavilla de bandidos”
Ante la polémica que ha generado la publicación de unos videos de la campaña del Pacto Histórico, en donde se ve al senador Roy Barreras hablando de la estrategia que venían implementando frente a los contendores de Gustavo Petro, en la carrera por la Presidencia, el candidato Rodolfo Hernández habló de una ‘gavilla criminal’ que estaría en la campaña de Petro.
«¿Este es el presidente que Colombia quiere? Colombia no merece ser gobernada por esta gavilla criminal. Recuerden que Petro no es Petro, Petro son todos esos politiqueros redomados con quienes anda», declaró el candidato a través de sus redes sociales.
El candidato del Pacto Histórico, en cambio, sobre esta polémica consideró que los videos, de los cuales aún no se confirma si fueron filtrados, hackeados o grabados ilegalmente, son «evidencia de que nos grabaron ilegalmente. ¿Quiénes? Los mismos que le entregaron grabaciones: El gobierno».

