Martínez llega a Dallas con el corazón dividido: hoy intenta eliminar al país donde nació
La situación de Roberto Martínez en la selección portuguesa es una de las más singulares de todo este Mundial. El técnico nacido en Balaguer, Lérida, ya confirmó antes del torneo que no renovará su contrato con Portugal una vez que termine la Copa del Mundo, lo que significa que cada partido puede ser el último de su etapa al frente de la selección lusa. Para colmo, hoy le toca intentar eliminar a España, su propio país de origen, algo que ningún entrenador extranjero ha logrado nunca en la historia de los Mundiales. Una paradoja que él mismo calificó como el tercer guiño del destino en su carrera: ya había enfrentado a España con Bélgica en 2016 y la venció en la final de la Nations League 2025.
Los números avalan su trabajo: es el técnico con mejor porcentaje de victorias en la historia de Portugal con un 68%, 30 triunfos en 44 partidos, y ha superado a Vicente del Bosque como el entrenador español con más victorias en Mundiales. Sin embargo, las críticas lo persiguen por la dependencia excesiva de Cristiano Ronaldo, la baja forma de Vitinha y un equipo que ha sufrido más de lo esperado en este torneo. Martínez llega a Dallas sabiendo que una victoria hoy ante España sería el broche perfecto para cerrar su ciclo portugués y entrar en la historia del fútbol mundial, mientras que una derrota significaría un final agridulce para uno de los procesos más interesantes del fútbol europeo reciente.



