River plate y la mala racha que lo persigue 

El Millonario no encuentra la salida del laberinto y cada partido que pasa la crisis se hace más profunda

River Plate vive la racha negativa más preocupante de los últimos años y lo más inquietante es que no hay señales claras de recuperación en el horizonte inmediato. Cuatro derrotas consecutivas en competencias de la AFA que abarcan distintos escenarios y distintos rivales: perdió una final ante Belgrano, fue eliminado por Aldosivi en Copa Argentina en lo que fue una de las mayores sorpresas del torneo, cayó en el Monumental ante Barracas Central que no es precisamente un equipo de los grandes y ahora sucumbió en El Bosque ante Gimnasia con un gol en el minuto 80 que resume perfectamente los males del equipo actual. Ningún resultado aislado sino un patrón que se repite con una consistencia preocupante que señala problemas estructurales más profundos que una mala noche o un partido desafortunado.

Lo que hace especialmente difícil la situación de Eduardo Coudet es que llegó al club con la expectativa de un técnico ganador y los refuerzos del mercado de pases sugieren que la institución apostó fuerte por este proyecto, pero los resultados no solo no acompañan sino que van en sentido contrario a lo esperado. Ángel Correa llegó con fanfarria desde el Atlético de Madrid y Nicolás Otamendi regresó como héroe campeón del mundo, pero ninguno de los dos ha podido cambiar la inercia negativa de un equipo que en este momento no sabe ganar independientemente de quiénes jueguen. En el fútbol argentino las rachas negativas de River siempre generan un debate nacional que pone presión sobre todos, y si el Millonario no gana en su próxima salida la pregunta sobre el futuro de Coudet en el banco pasará de ser un murmullo a ser un grito unánime.

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