A 30 kilómetros de Pasto, en el corregimiento de Santa Bárbara, existe un lugar poco conocido por muchos nariñenses, pero fundamental para el desarrollo energético de la región: la Pequeña Central Hidroeléctrica Río Bobo.
Esta central, que inició operaciones el 20 de julio de 1952, fue una de las primeras apuestas por llevar energía eléctrica a diferentes municipios del departamento, convirtiéndose en símbolo de progreso y modernización para la época.
Con una capacidad de generación de 5.350 kilovatios, la PCH Río Bobo ha contribuido durante décadas al mejoramiento del servicio eléctrico en Nariño, aprovechando la fuerza natural del agua para producir energía limpia y sostenible.
Desde los años 60, la central es administrada, operada y mantenida por CEDENAR, entidad que además ha realizado procesos de modernización tecnológica para garantizar su funcionamiento y adaptación a las nuevas necesidades energéticas de la región.
Más allá de su infraestructura, Río Bobo representa una historia de ingeniería, compromiso ambiental y desarrollo regional. Sus turbinas siguen transformando la fuerza del río en energía que llega diariamente a miles de hogares y comunidades.
Hoy, las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas como Río Bobo son ejemplo de cómo la energía renovable puede impulsar el crecimiento sostenible, cuidando los recursos naturales y aportando al bienestar de las futuras generaciones.
Desde Santa Bárbara nace una energía que no solo enciende bombillos: también mueve sueños, conecta territorios y mantiene viva la historia energética de Nariño.




