Arabia Saudita hizo este sábado un llamado a las distintas facciones del sur de Yemen para que participen en conversaciones políticas en Riad, con el objetivo de contener los enfrentamientos internos y avanzar hacia una salida negociada al conflicto en esa región del país.
La iniciativa surge en medio de una nueva escalada de tensiones, luego de que grupos separatistas del sur, apoyados por Emiratos Árabes Unidos, anunciaran de forma sorpresiva un proceso de transición de dos años con miras a establecer un Estado autónomo. El anuncio coincidió con intensos bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudita, destinados a frenar el avance de esas fuerzas.
Este episodio introduce un nuevo elemento en la compleja guerra que afecta a Yemen, el país más pobre de la península arábiga. El conflicto enfrenta desde hace años al gobierno reconocido internacionalmente con los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, quienes controlan la capital Saná desde 2014 y amplias zonas del norte. Desde allí, los hutíes han llevado a cabo ataques contra Israel y contra embarcaciones que navegan por el mar Rojo.
Diferencias entre aliados regionales
Aunque Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos comparten su oposición a los hutíes, ambos países respaldan a distintos actores dentro del heterogéneo bloque gubernamental yemení, lo que ha contribuido a choques armados entre facciones aliadas en el sur.
En un comunicado difundido a través de redes sociales, el Ministerio de Asuntos Exteriores saudita propuso la celebración de una “conferencia integral” en la capital del reino para reunir a todos los grupos del sur yemení y analizar “soluciones justas para la causa del Sur”. Según Riad, la invitación formal para el diálogo fue emitida por el propio gobierno yemení.
El viernes, ataques aéreos de la coalición encabezada por Arabia Saudita causaron la muerte de al menos 20 personas, de acuerdo con denuncias de los separatistas. La alianza militar fue creada en 2015 con el objetivo de derrotar a los hutíes, pero tras una década de guerra, el conflicto sigue estancado y fragmentado, con enfrentamientos no solo contra los rebeldes, sino también entre fuerzas que, en teoría, comparten el mismo bando.
