Una investigación periodística internacional expuso la operación de extracción de oro y su conexión con redes criminales.
La mina ilegal conocida como La Mandinga, ubicada en el Bajo Cauca antioqueño, fue descubierta tras una investigación liderada por el fotoperiodista Federico Ríos Escobar, quien documentó durante casi dos años la cadena del oro ilegal en Colombia.
El trabajo, publicado por The New York Times, permitió rastrear el recorrido del mineral desde su extracción en zonas controladas por estructuras criminales hasta su ingreso a mercados internacionales.
Uno de los hallazgos más polémicos fue la ubicación de la mina: operaba en cercanías de una base del Ejército en Antioquia, lo que desató cuestionamientos sobre la vigilancia y el control en la zona.
Según la investigación, La Mandinga funcionaba a gran escala y estaría bajo influencia de grupos armados como el Clan del Golfo, que obtienen millonarios recursos de la explotación ilegal de oro.
Además, el reportaje evidenció cómo el mineral logra entrar a circuitos legales a través de intermediarios y documentación irregular, llegando incluso a mercados como Estados Unidos.
El fotógrafo Federico Ríos Escobar también describió las duras condiciones en las que trabajan los mineros, expuestos a contaminación, uso de mercurio y jornadas extremas.
Este caso reabre el debate sobre la minería ilegal en Colombia, considerada una de las principales fuentes de financiación de grupos armados y un desafío persistente para las autoridades.




