La Plaza de Mercado de Cartago vuelve a ser noticia, pero no por avances, sino por la vergonzosa demora de más de dos años que desnuda la incompetencia administrativa. El alcalde JUAN DAVID POEDRAHITA anuncia con entusiasmo el reinicio de unas obras que nunca debieron estar paralizadas, como si fuera un logro y no una obligación incumplida. Mientras tanto, más de 200 familias de comerciantes han sobrevivido en condiciones precarias, viendo cómo su principal fuente de ingresos se deterioraba por la desidia oficial. La comunidad perdió un espacio vital de abastecimiento y movilidad, y ahora recibe promesas recicladas de modernidad y orden. El discurso oficial habla de esperanza y dinamismo, pero lo cierto es que el retraso refleja improvisación, falta de gestión y una cadena de errores que golpearon directamente a la economía local. La Plaza de Mercado no necesita discursos triunfalistas, sino resultados concretos. Cartago merece respeto y eficiencia, no anuncios tardíos que intentan maquillar años de negligencia.




