Por: Christian Benítez Ramírez
Hace un par de semanas en la capital de Nariño reinaba la tranquilidad, el aire era mucho más limpio y las calles estaban poco congestionadas; hoy con la normalización en el servicio de gasolina y con el regreso a clases, las vías nuevamente se han convertido en una ‘selva de cemento’. No por el material sino por el caos que se vive en ellas diariamente.
Transportarse por las vías de Pasto en la actualidad es entrar una competencia desleal, en donde rige la ley de la selva, sobrevive el más fuerte, en este caso el más vivo, el que infringe la norma, el que invade el espacio del otro, el que cree que la vía es solo suya; como actores de la movilidad, cualquiera que sea el medio en el que nos transportemos, lo que nos hace falta es cultura ciudadana e inteligencia vial, pero sobre todo control y supervisión por parte de los agentes de tránsito.
Y es que es el curso de la vida que el transporte en la ciudad empiece a normalizarse, pero cuando ello sucede, las entidades encargadas de velar por la seguridad en las vías y la movilidad en las mismas debe establecer planes de acción, que quizá están en el papel, pero en la realidad no se ven. Con ello no quiero decir que los agentes de tránsito no estén por la ciudad, pero su función creo que va más allá de ser un ‘pare y siga’ humano, para ello están los semáforos.
Por el contrario, creo que su trabajo debe estar enfocado más que todo en hacer respetar las normas de tránsito, entre estas evitar y sancionar los malos parqueos, promover el uso de elementos de protección, formar y educar a los actores de la movilidad en velocidades responsables, empatía y respeto por el otro, hacer respetar la señalización, entre muchas más.
Un caso particular de lo que menciono se vive diariamente en el sector de Maridíaz, en donde efectivamente hace presencia el equipo de tránsito, pero su función al parecer es la de ser el ‘pare y siga’ humano; transitar por dicho sector es un dolor de cabeza, es que no solo existe una fila de carros mal parqueados, sino dos y hasta tres, dejando ni siquiera un carril para poder transitar.
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Los carros se detienen dónde quieren y sin importar los demás actores viales, y que hay mencionarlo es una zona escolar, en donde hay una gran afluencia de vehículos, pero eso no le da la potestad a padres y acudientes a estacionarse en el centro de la calle para dejar a sus hijos en el frente de la institución, ¿por qué no estacionarnos una o dos cuadras antes y caminar un par de cuadras?

